Robert F. Boyle, autor de las escenas míticas de Hitchcock

AP | Robert F. Boyle recibe el Oscar honorífico en 2008.

MIGUEL PÉREZ 04/08/2010

El triunfo de un director artístico en el cine se puede medir fácilmente. La clave está en que sus escenas pasen al imaginario colectivo. Ese es uno de los logros de Robert F. Boyle, fallecido a los 100 años el pasado domingo en el hospital Cedars Sinaí de Los Ángeles.

El triunfo de un director artístico en el cine se puede medir fácilmente. La clave está en que sus escenas pasen al imaginario colectivo. Ese es uno de los logros de Robert F. Boyle, fallecido a los 100 años el pasado domingo en el hospital Cedars Sinaí de Los Ángeles.

Director de arte de Alfred Hitchcock, Norman Jewison y Richard Brooks, entre otros, diseñó algunas escenas memorables de la historia del cine. La pelea en la cima de la Estatua de la Libertad en Sabotaje, la carrera de Cary Grant huyendo del aeroplano en Con la muerte en los talones o el ataque de las gaviotas en Los pájaros -las tres de Hitchcock-, son muestra de lo que Boyle significó para la escenografía cinematográfica.

El reconocimiento pudo haberle llegado en las cuatro ocasiones que estuvo nominado al Oscar, pero tuvo que esperar a tener 98 años para recibir de parte de la Academia de Hollywood el premio honorífico a toda su trayectoria. Entonces su presidente, Sid Ganis, lo definió como “un artista magistral”.

Sus diseños escénicos están en la retina de generaciones de cinéfilos, porque durante más de 60 años no dejó de trabajar en más de 90 películas como director artístico, oficio que él definía como “ser responsable del espacio en el que una película tiene lugar”.

Comenzó como dibujante en 1933 en los estudios de la Paramount después de darse cuenta de que de poco le servía su diploma de Arquitectura en unos EE UU golpeados con dureza por la Gran Depresión. Con 27 años, el dibujante angelino participó en su primera película de la mano de Cecil B. DeMille, que por entonces rodaba el western Bufallo Bill. A raíz de su trabajo con DeMille, colaboró con Fritz Lang y luego pasó a las filas de los estudios RKO y Universal.

Boyle tuvo su primer contacto con Hitchcock en 1941, cuando lo contrató como director artístico para Sabotaje -para esta película mandó construir una maqueta a tamaño real de la mano y la antorcha de la Estatua de la Libertad-. Esta colaboración supuso el mayor empujón profesional de su carrera y tras Sabotaje, vinieron Con la muerte en los talones, Los pájaros y Marnie, la ladrona.

Su etapa como director artístico de Norman Jewison también le trajo reconocimiento, aunque este no estuviera plasmado en premios. Dos de las nominaciones al Oscar le llegaron por dos películas de Jewison, que lo consideraba “el último de los grandes directores de arte”: Gaily, Gaily y El violinista en el tejado. Ninguna de las dos veces logró subir al escenario para recoger la estatuilla.

Era un profesional obsesionado por la correcta localización de las escenas. Le llevó meses recrear el viejo Chicago de Gaily, Gaily y recorrió Europa del Este hasta encontrar en un pueblo de Yugoslavia el ambiente que quería para El violinista en el tejado. “Construimos sueños más que realidad. Creamos nuestra propia realidad”, decía.

© EDICIONES EL PAÍS S.L.

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