La solidaridad entre los pueblos

¿De quién hablamos cuando hablamos de ayudar?. Niños de la Región de Baltistán./Foto: Joselu-2005

SHANSHAIR ALI 31.08.2010

COORDINADOR GENERAL FÉLIX IÑURRATEGI FOUNDATION

Como es sabido, la situación en Pakistán es dramática. Millones de afectados por inundaciones y avalanchas; miles de muertos y gravísimos riesgos de epidemias y hambre. Ciertamente la comunidad internacional, organizaciones de la ONU, y aun con graves dificultades el mismo Gobierno de Pakistán, están movilizándose para responder a este desastre: familias destrozadas, cultivos perdidos, infraestructuras inutilizadas, ausencia de energías, etcétera.

Sin embargo, existen pueblos y regiones enteras donde esta ayuda institucional o no llega o quizás llegue demasiado tarde. Me refiero especialmente a muchas localidades afectadas en la región de Karakorum: carreteras cortadas, falta de alimentos y de combustible…
En concreto, les quiero narrar lo ocurrido en la localidad de Thalis, en la región de Baltistán.

Jesús Ferrero

El 6 de agosto la gente de Thalis estaba dedicándose a las tareas habituales de la estación como cualquier día normal: recoger los últimos albaricoques, secar el trigo, hacer acopio de leña, cuidar los animales. Es el momento de almacenar comida para el durísimo invierno que nos espera. Tengan en cuenta que aquí, en las estribaciones del Karakorum, todos los inviernos alcanzamos temperaturas entre 15 y 20 grados bajo cero.

Durante la tarde y la noche estuvo lloviendo y a las dos de la madrugada del día 7 empezó la avalancha en forma de riada de barro y rocas enormes -muchas del tamaño de las casas- que se llevó medio pueblo por delante. Hubo gritos de quienes primero oyeron el ruido e intentaron alertar al resto, pero desgraciadamente 15 personas murieron y otros cinco han desaparecido.
Thalis está a un kilómetro de Machulo, donde yo vivo. Cuando fuimos allí la situación era mucho más horrible de lo que imaginábamos. Tratamos de rescatar a cuantos pudimos y atender a los lesionados. En total, más de 50 casas destruidas y más de 400 personas afectadas. Se han quedado sin viviendas, sin tierra, sin cosechas, sin frutales, sin nada que almacenar.
Por iniciativa de la Fundación Félix Iñurrategi, ONG local que trabaja en el valle de Hushe donde está Thalis, y la Fundación Félix Baltistan ubicada en el País Vasco, el mismo día 7 mi amigo Ibrahin Rustan organizó a 15 cocineros de Machulo y prepararon comida caliente para todo el pueblo. Después la Fundación dedicó una buena parte de sus fondos a comprar comida básica para asegurar la manutención durante un mes. Asimismo se ha instalado un hospital de campaña y 25 tiendas.
La Fundación está asumiendo la responsabilidad del proceso de reconstruir Thalis y otros seis pueblos afectados por riadas en las proximidades del valle. Estamos coordinando el trabajo con otras ONG de la zona, autoridades locales y los mullah de cada pueblo. Vamos a llevar la coordinación de un plan durante los próximos 6 meses canalizando las ayudas que lleguen desde diferentes lugares.
Tanto estos acontecimientos como su respuesta exigen una breve reflexión sobre la solidaridad entre los pueblos de la Tierra. Lo ocurrido demuestra la fuerza y la eficacia de la solidaridad civil. Afirma la necesidad de dar mucho más protagonismo a las ONG surgidas desde la misma sociedad, a la hora de afrontar la cooperación al desarrollo y también a la hora de vehiculizar las ayudas en situaciones de emergencia. Y no sólo cuando, como en el caso de Thalis, era la única vía posible de respuesta, sino tambien en otras situaciones donde estas organizaciones sociales deberían coprotagonizar la solidaridad internacional con las intituciones.
Sólo las organizaciones populares, las organizaciones surgidas y enraizadas en cada comunidad son capaces de hacer sentir, de hacer vivir la solidaridad entre los pueblos. Son capaces de construir cercanía, sólidos afectos entre distantes y distintas comunidades. Sé que el pueblo vasco está respaldando con firmeza nuestra llamada de apoyo, pero quiero apelar una vez más a su tradicional solidaridad y pedirle que nos ayude. Aún un poco más. Visiten la web de la fundación (www.felix-baltistan.org). Allí sabrán cómo hacerlo. Gracias de todo corazón.
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