Los paquistaníes necesitan ayuda

AP | Niñas y jóvenes hacen cola para recibir comida en un campamento de desplazados, en el sur del país.

CARMEN MAGALLÓN

Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asistencia Humanitaria (OCHA) y organizaciones como Intermón-Oxfam están haciendo llamamientos a la solidaridad internacional para el envío urgente de ayuda a Pakistán. Con más de 170 millones de habitantes, la mayoría musulmanes, el país está viviendo una catástrofe humanitaria que ha sido calificada por Ban Ki Moon como un tsunami lento. Desde hace un mes, las lluvias torrenciales han inundado una extensión que abarca la quinta parte del país, hay más de 1.600 muertos y 20 millones de personas necesitan urgentemente agua potable, medicinas y albergue.
Mientras crece el sufrimiento debido a este desastre, otra sangría, la producida por atentados terroristas, continúa sembrando muertos.

En el último, el pasado 1 de septiembre en Lahore, tres bombas causaban 18 muertos y 143 heridos en una procesión chiíta, rama del islam minoritaria en Pakistán, que es de mayoría sunita.
Pero no es en la compleja red de causas de estas violencias (sectarismo religioso, lucha de los talibanes por el poder y otras) donde quiero detenerme, sino en el hecho de que a diferencia de lo sucedido en otros casos de desastres naturales, en este, la ayuda internacional está llegando muy lentamente y las necesidades de los damnificados desbordan las capacidades de las agencias humanitarias. Un signo visible, en el caso de nuestro país, es que no se está viviendo esa efervescencia mediática, con llamamientos, apertura de cuentas bancarias por parte de ONG y movilización institucional.
Al hilo de estas diferencias, me pregunto: ¿Qué significan los pakistaníes para nosotros? ¿Los vemos como seres humanos, semejantes, que sufren? ¿Qué es lo que nos hace distanciarnos o reconocernos en el sufrimiento ajeno? ¿Por qué unas poblaciones generan más apoyo que otras? Preguntas que tienen relación con la que se hace Judith Butler ante la evidente diferencia en el tratamiento de unas muertes y otras: ¿Por qué unas vidas son más lloradas que otras?
En el caso de Pakistán, no creo que la falta de respuesta se deba a la voluntad de castigar a un país que ha gastado enormes cantidades de dinero en proveerse de bombas atómicas, ya que este no es un dato de conocimiento popular. ¿Es porque son musulmanes? ¿Es por las imágenes que se asocian con el país, generalmente de enfrentamientos y atentados terroristas? Mientras lo pensamos, afirmo: necesitan nuestra ayuda.

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