Lo que está en juego

29set10

Manuel Fontdevila

Jesús Maraña

Director del Diario Público

Un solo punto de la reforma laboral decidida por el Gobierno habría justificado la huelga general convocada para hoy por los sindicatos mayoritarios. El artículo 2 de la ley aprobada con los votos del PSOE gracias a la abstención de CiU y PNV facilita a las empresas los despidos por causas económicas (con indemnización de 20 días por año trabajado) “en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos…”. Lo cual equivale en la práctica al despido libre y muy barato, porque el contable más torpe es capaz de dibujar una previsión de pérdidas o disminución de ingresos aun en ciclos de bonanza si eso es lo que le interesa al empresario. Durante los meses que lleva en vigor, los datos demuestran que esta reforma tampoco reduce la precariedad laboral ni la temporalidad, principal característica del mercado español y una de las causas que explican la rapidez con la que aquí se crea empleo en épocas de vacas gordas (burbuja inmobiliaria) y se destruye cuando vienen mal dadas. Otras medidas como la anunciada reforma de las pensiones públicas o los recortes múltiples y variados al Estado del bienestar constituyen también argumentos fundados para que los sindicatos utilicen su principal arma de presión y protesta: el derecho a la huelga.

Pero, con ser importantes todos estos argumentos, lo que hoy está en juego trasciende la legítima confrontación entre los intereses de empresarios y trabajadores; o la lógica indignación de un electorado progresista hacia un Gobierno que pone en práctica medidas casi tan injustas para los más débiles como las que con toda seguridad aplicaría un gobierno conservador. Ha sido el propio presidente, con su explicación de las razones que lo llevaron en junio a poner en marcha los duros ajustes, el que ha puesto en evidencia los graves riesgos que corre la democracia en su pulso con el capitalismo globalizado. Zapatero ha argumentado que “no tenía otro remedio” que atender las exigencias de los mercados para evitar la quiebra financiera del Estado. Lo cual equivale a asumir que el poder real en esta democracia no lo ejercen los representantes elegidos por los ciudadanos, sino otros individuos cuyas decisiones e intereses particulares condicionan que un país pueda o no arruinarse. El problema de esta quiebra democrática no es exclusivo de Zapatero, aunque resulta obvio que Merkel, Berlusconi o Sarkozy visten mucho más cómodos el traje de corte neoliberal.

Aquí no se trata sólo de denunciar la meridiana injusticia de que los causantes de la gravísima crisis financiera sean en parte los mismos que ahora dictan soluciones supuestamente indiscutibles. Hoy no sólo está en juego la defensa del Estado del bienestar frente a quienes aspiran a descuartizarlo y a desregular aún más la economía especulativa. Sobre el tapete de esta huelga general está en juego el sentido mismo de la democracia: los ciudadanos deciden en las urnas quiénes deben ejercer el poder durante cada legislatura. Se equivoca Zapatero al ceder a otros poderes no sólo el qué sino el cómo de una política económica. Y no se entera Rajoy si de verdad cree que el 29-S no va con él. Los sindicatos se juegan mucho, sí, pero los políticos y el resto de los ciudadanos se juegan incluso más.

http://blogs.publico.es/buzondevoz/333/lo-que-esta-en-juego-2/

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  1. Me han aconsejado que no haga valoraciones políticas, pero está claro: las leyes que afectan a la gran mayoría de la población deberían someterse a referéndum.
    Es que me enciendo rápido.
    Un abrazo, Joselu.

    • Hola Víctor.
      Cuando se hacen valoraciones políticas, o se significa uno opinando en una u otra dirección, solo deja patente que goza de conciencia crítica, que está informado, que tiene opinión, que es un ciudadano y cuando lo hace desde el respeto y con actitud de escuchar, un demócrata. ¿Dónde está el problema?.
      Además, decimos más de nosotros cuando hablamos de arte, de literatura, de nuestras preferencias cinematográficas, cuando hablamos de música, cuando valoramos una foto o replicamos un comentario que cuando “hablamos del gobierno” o nuestros (a veces con pesar) gobernantes.
      Aquí usamos un tono amable, al que tu contribuyes con tus comentarios desde el primer día, en nuestras críticas, fobias y filias. No puede haber nada malo en ello. Es problema de quien así lo percibiere y , en todo caso, a él o ella le correspondería rectificarlo.
      Tu blog es profesional y se asomarán a él algunos de tus clientes. Puede que lea opiniones contrarias a las suyas, pero en ningún caso podrá hablar mal de ti, salvo que le hagas un mal trabajo, cosa que , visto lo visto, es del todo improbable. 😉
      Así que muchas gracias por sentirte libre y opinar, Víctor. Un abrazo.

  2. La verdad es que sí, que damos pistas de cómo vemos el mundo cuando decimos qué película hemos ido a ver, qué hemos estado escuchando (la música me sigue apasionando quizá más que la política; ahora estoy revisitando -como dicen algunos cursis- a Placebo y System of a Down, y me siento joven, muy joven), o qué humorista nos gusta más. Pero es precisamente por eso por lo que prefiero no opinar: algunos de los que podrían darme trabajo prefieren leer sobre la actividad profesional, comprobar que sé lo que hay que hacer con su encargo y no saber nada más.

    Intento que mi blog no sea menos profesional porque es una referencia que habla de mí, y de mi trabajo, pero sobre todo de esto último. Aquí, en tu asteroide, estoy un poco más libre, más a mi aire, y algo puedo decir, pero creo que ya puedes predecir por dónde irán mis ideas cuando pongas una entrada que requiera de algo de sentido crítico… Digamos que nos vamos conociendo, y coincidiendo en actitudes y temas concretos. Por eso me siento más libre en este espacio que has creado.

    Por cierto, la plantilla está muy bien así, no la toques.;-)

    UN abrazo, Joselu.

    • Pues lo tendré en cuenta en las próximas entradas a tu blog, Víctor, porque ahora lo pienso e igual con alguno te he comprometido, así que en lo que a mí respecta puedes hacer uso de tus poderes de administrador y “limpiar” alguno. (Tú ya sabes por dónde voy). Y lo digo de verdad. Permiso (que no necesitas) para hacerlo.
      Y no dudes de que este espacio es para ti, para vosotros y me siento halagado por cada una vuestras visitas y comentarios.
      Y tomo nota, gracias: la plantilla no la toco. 😉
      Un abrazo Víctor.

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