Lazkano mira al Bellas Artes

Lazkano mira al Bellas Artes

EFE | Jesús Mari Lazkano, ayer, ante el cuadro Toscana en Nueva York en la exposición del Museo de Bellas Artes.

EVA LARRAURI – Bilbao – 04/10/2010

El Museo de Bellas Artes de Bilbao, sus obras, su arquitectura y el parque que lo rodea han sido la inspiración del pintor Jesús Mari Lazkano (Bergara, 1960) para el núcleo central de la exposición que desde hoy muestra en sus salas. La pinacoteca ha estado presente en toda la vida de Lazkano. Conoció sus salas de niño, empezó a descubrir sus obras con el ímpetu del alumno de Bellas Artes y ha seguido disfrutando del trabajo de los maestros presentes en la colección. Ahora muestra los reflejos del museo en una veintena de las más de 80 pinturas que forman Lazkano. De la arquitectura a la naturaleza.

En las pinturas del autor guipuzcoano, las más recientes de la exposición, realizadas el año pasado, se reconocen las cristaleras que llenan de luz los espacios de la pinacoteca y sus escaleras de mármol, aparece la musa de Arriaga de la fuente exterior, el cielo de nubes encendidas de Jugando a los bolos en San Bartolomé, de Ucelay; las sillas metálicas de la cafetería o el célebre modelo Toledo, de Jorge Pensi. Y de fondo, los árboles del parque, mezclados con paisajes que el autor ha rescatado de su memoria.

El título de la exposición resume “el movimiento pendular”, que, en palabras del artista, ha seguido a lo largo de los años su pintura, en un camino que ha transitado desde los paisajes imaginarios más salvajes, sin huellas de la presencia humana, a las arquitecturas y las grandes construcciones de los mundos urbanos.

Perfeccionista, minucioso, detallista, con una impecable realización técnica, Lazkano ha pintado con el mismo realismo los restos de la Roma imperial que los jardines clásicos, los rascacielos de Nueva York, las ruinas industriales del País Vasco o marinas y montañas imaginarias. Los cuadros son “una construcción intelectual que empuja a la reflexión y abre la puerta de las emociones”, explica su creador. Una buena pintura, añade, debe resultar sutil y ambigua para poder atrapar al espectador e invitarle a completar el trabajo del pintor.

Lazkano se formó en la Facultad de Bellas Artes de la UPV y desde 1985 es profesor de pintura en esta misma universidad. Su carrera como pintor ha marchado en paralelo a la actividad docente, fiel a un hiperrealismo que le situaba a contracorriente del ambiente artístico dominante.

Las referencias a los maestros también han llegado a su trabajo. En la exposición se ven lienzoss en los que se han colado obras de Rothko, Piero de la Francesca, Giacometti, Chillida y Oteiza y los edificios más conocidos de arquitectos como Mies van der Rohe o Frank Lloyd Wright.

Lazkano defiende que el artista miente cuando habla sobre su obra. “La verdad está en los cuadros”, dice. Aun así, no se ha resistido a comentar sus obras en el catálogo de la exposición.

© EDICIONES EL PAÍS S.L.

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