Georges Charpak, Nobel de Física

Georges Charpak

Georges Charpak, Nobel de Física

ÁLVARO DE RÚJULA 05/10/2010

Físico teórico del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) y del Instituto de Física Teórica / CSIC, Universidad Autónoma de Madrid.

Inventor genial, gran humanista, sabio despistado, resistente antifascista, modernizador de la enseñanza, polémico ensayista, nobel de física, luchador por la libertad, amigo inquebrantable de sus amigos y hasta de sus enemigos… se pierde uno en las palabras con las que describir a Georges Charpak, que falleció en París el 29 de septiembre. Nacido hace 86 años en Dabrowica, en Polonia, emigró con sus padres, de origen judío, a París, cuando tenía siete años. A los 15, ya estaba en La Resistance antinazi. Tenía 19 años cuando, en 1943, fue acusado de terrorismo por el Gobierno de Vichy y deportado al campo de concentración de Dachau. Sus carceleros nunca descubrieron que era de origen judío, lo que le salvó la vida. Como siempre fue grandote, tenía la ingrata misión de cavar las tumbas de sus compañeros. Y otra que se pagaba cara: la de pertenecer a la inteligentzia de la resistencia dentro del campo.

Como Jorge Semprún, Charpak tardó decenios en recuperar la capacidad de hablar sobre su deportación. Acabó haciéndolo en su autobiografía La vida pendiente de un hilo”, juego de palabras con la cámara de hilos, principal invento por el que obtuvo el Nobel, en solitario, en 1992.  Esta cámara, desarrollada cuando trabajaba en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN, junto a Ginebra), era una manera novísima de tomar datos con precisión y rapidez en experimentos de física de partículas. Sus sucesivas evoluciones se emplean en biología (para analizar proteínas eficientemente), medicina y control de mercancías (radiografías con muy poca radiación).

Charpak decía que no hubiera podido construir sus revolucionarios detectores sin “el manitas” de Roger Bouclier, su inseparable técnico. No sé si revelo un secreto -me callo muchos semejantes- diciendo que Charpak le traspasó a Bouclier buena parte de las coronas suecas de su premio Nobel.

No todos sus inventos tuvieron éxito, quizás porque era incapaz de comercializarlos. Durante una época, quien pasaba por delante de su laboratorio le tomaba por loco. No sin motivo: grababa garabatos sobre un cilindro de barro girando sobre un torno mientras gritaba. A posteriori, la idea es obvia: es el método de grabación de los viejos discos de vinilo. Perfeccionando la técnica de lectura ¡podríamos escuchar las lenguas y canciones de civilizaciones perdidas, grabadas en sus recipientes de arcilla!

Fundó el comité SOS de defensa de intelectuales perseguidos por su ideología, como Andrei Sakharov, Yuri Orlov y Anatoly Sharansky, maltratados, por decirlo suavemente, en la URSS. Recientemente impulsó La Main à la Pate (las manos en la masa), basado en el proyecto Hands on, lanzado en Chicago por Leon Lederman, un Nobel de Física estadounidense: enseñar a pensar y a colaborar a niños -principalmente de zonas conflictivas- por el método de hacer, analizar y presentar juntos sencillos experimentos de física. La idea es “militar por la duda, el escepticismo, la curiosidad y la ciencia”. Como otro franco-polaco universal, Frederik Chopin, Charpak fue enterrado en el cementerio Père Lachaise (París).

© EDICIONES EL PAÍS S.L.

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