Moebius, en busca de un ‘Big Bang’ en la tercera dimensión

 

Dibujo para la portada del número 24 de El teniente iBlueberry', de 1995.

Dibujo para la portada del número 24 de "El teniente Blueberry", de 1995.

 

ANDRÉS PÉREZ  11/10/2010

El que se sienta al lado para almorzar en La Rotonde responde perfectamente al arquetipo del viejo chiflado, genial, flacucho, inteligente, parlanchín y vivaracho. Y es el mismo que, a unos pasos de ese restaurante del barrio parisino de Montparnasse, es el protagonista dueño y señor de la exposición-acontecimiento más importante de esta rentrée cultural de París. La Fundación Cartier abre mañana en la capital francesa no sólo una retrospectiva de casi 60 años de carrera de Jean Giraud, alias Gir y alias Moebius, dios viviente del cómic. Es que esa muestra es un Big Bang que proyecta al artista hacia futuros infinitos en forma de películas 3 D.

Casi 300 planchas, dibujos, cuadernos de esbozos, proyecciones holográficas, serigrafías y un documental conforman el cuerpo central de la vasta retrospectiva organizada por la Fundación Cartier, con el objetivo explícito de desvelar algunos de los misterios mejor guardados de Moebius. Pero sin buscar explicaciones. Como él mismo señala “a muchos autores de cómic les molesta que los demás hagan interpretaciones sobre su trabajo. Exclaman: ¿Ah sí? Qué raro, yo nunca quise meter eso’… Es como si miraras un dibujo de un niño y dedujeras que tiene problemas con sus padres… Nunca dirá que tiene problemas con sus padres, pero está en el dibujo. Y los artistas siempre tratan de los problemas con los padres… De todas formas, os confieso una cosa: En cuanto se escribe un rollo sobre Moebius, lo mejor es poner alguna cosa que no se entienda para nada”.

Una muestra críptica

A través de sus grandes personajes, como el teniente Blueberry, Arzach, el mayor Grubert o John Difool, presentados casi cronológicamente en la primera parte de la muestra, el visitante es llevado hacia la segunda, más compleja. En ella, las obras penetran en el trabajo de metaformas, metaprocesos y metamorfosis del artista que maravilló (y maravilla) a tres generaciones de lectores de cómics.

Una tentación, ante el strip-tease del artista, sí puede ser la de deducir. ¿De dónde sale la obsesión por los fluidos y la energía? ¿Por qué tanta importancia al trance en el proceso creativo, y al sueño en los personajes?

Los conocedores de la obra del dibujante de cómics, cuya plástica desbordante y lujuriosa ha marcado el siglo, podrán hurgar en un auténtico tesoro para encontrar esas respuestas, si es que las siguen buscando casi cuarenta años después de sus primeros éxitos mundiales. Piezas en muchos casos nunca antes mostradas les marcarán el camino. Como el cuaderno de esbozos Cuarenta días en el desierto, que fue la biblia inicial para arrancar el trabajo de Arzach, el inimitable vigilante del desierto, mitad Apolo humano, mitad sabio reptil, que luego hasta mutaría en mujer para StarWatcher.

Nuevos proyectos en cine

Otros renunciarán a buscar respuestas a una obra deliberadamente críptica, que se hunde en lo místico y lo trascendental para alimentar la ciencia-ficción y liberar formas y colores, algo de lo que todo el arte occidental se ha beneficiado, desde la psicodelia y las carátulas de los vinilos de rock progresivo dinosaurio, hasta los taquillazos de Hollywood.

Lo que sí es empírico y factual en la Fundación Cartier es lo que anuncia Moebius de cara al futuro. La exposición ha sido concebida tanto por los comisarios entre ellos la excelente Leanne Sacramone como por la estructura creada ahora por el artista, Moebius Productions. De esa colaboración ha salido una joya enteramente nueva. Se trata de La Planète Encore, el primer cortometraje concebido, dibujado y codirigido por el propio Jean Giraud. Moebius, pero en cine y en 3D.

El artista tiene un pasado complejo con el cine. Su gran compinche, el polifacético Alejandro Jodorovsky, le introdujo pronto en los estudios de Hollywood, donde numerosos productores y realizadores se relamían desde hacía años con las imágenes de Moebius. Así nacieron sus trabajos para cintas capitales de la ciencia ficción moderna. Muchas de ellas son hoy piezas de museo de la ficción futurista o la ciencia ficción, como Tron (Steven Lisberger, 1982) o Abyss (James Cameron, 1986), por citar sólo dos. Pero en realidad, Moebius cosechó más decepciones que recompensas por sus colaboraciones, y nunca entró de lleno en el cine.

Ahora sí se lo plantea y el cortometraje La Planète Encore pretende ser la tarjeta de visita de lo que el genio pretende hacer con el 3D. “Se trata de un film para poner en marcha la maquinaria, ir a festivales, ver a productores, reunir equipos… Hemos hecho una auténtica puesta en escena en tres dimensiones, utilizando esa posibilidad para entrar en la cabeza y en los sentimientos de los personajes”, explica el artista en el aperitivo.

Moebius

La fórmula del 3D

Y, al llegar el postre, el anciano se suelta la melena blanca. ¿Avatar, el taquillazo descomunal de James Cameron en 3D? “Yo soy un incondicional de la mediocridad suntuosa. Mediocridad, en astronomía, no es peyorativo. ‘Avatar’ es eso: es para la masa, para la mediocridad, a la que Cameron ofrece algo suntuoso”. Sobreentendido: No saldrá ninguna crítica de la boca de Moebius hacia James Cameron.

Pero el artista europeo está seguro de ser él y no Hollywood quien ha encontrado la fórmula para una auténtica realización en 3D.

Efectivamente, los ocho minutos de cortometraje proyectados varias veces al día en la sala oscura de la Fundación Cartier dejan sin aliento y al borde del trance. La historia es totalmente moebiusiana, aunque reducida a su mínima expresión para caber en poco metraje, cosa que impide al artista desarrollar sus clásicas complejidades de barroco conceptual. Dos navegantes interestelares caen en un planeta monolíticamente mineral y sin vida. Mientras uno de ellos explora científicamente, el otro empieza a sufrir sueños perturbadores y envolventes. Uno de esos viajes mentales le llevará a una caverna, donde al término de una danza realmente bruja en tres dimensiones, él dará vida vegetal al planeta.

Aparte de algunas limitaciones de cálculo de los ordenadores que fabricaron las imágenes de síntesis, manifiestas en ciertos travellings fallidos, el resultado de la cinta corta es un espectador sumido en un mundo y unos pensamientos normalmente inconcebibles. Una auténtica realización en 3D.

Moebius no se tomará el postre. “Si hubiera sido realizador, me hubiera gustado llevar tres carreras adelante a la vez. Una, con un cine muy poético y sin frenos, como Lynch, Fellini o Cocteau. Otra, como un buen artesano del prêt-à-porter holly-woodiano: te dan un guión, es bazofia, pero tú lo transformas en obra maestra. Y otra, en el cine sexual, que yo veo como la capacidad de provocar erecciones en la sala oscura pero sin ver sexo ni desnudos, sólo con las situaciones y los diálogos”.

La guinda de la Fundación Cartier, presente íntegramente en el catálogo y a retazos en las salas, es un diálogo voluptuoso entre Moebius y el astrofísico Michel Cassé titulado Bienvenidos al universo desesperado de los sueños encajados. En él escribe el astrofísico: “Lo ilimitado está en Moebius. Infundió en poesía su experiencia abstracta de la altitud, del vuelo extraño por el tormento espacial. Todo huye. Las galaxias soltaron amarras. El Uno estalló en multitud. El universo descuartizado. El autor material del atentado con bomba del Big Bang, aquí está desenmascarado. Moebius es cómplice de la expresión abrir los ojos como platos'”.

http://agaudi.files.wordpress.com/2009/06/moebius_.jpg

Las caras de un dibujante que vio ovnis

Dualidad
Moebius es el pseudónimo de Jean Giraud, dibujante y artista que también utiliza el alias de Gir. “Tengo dos polos. Uno extravertido, un poco putesco, seductor, y otro que me hace encerrarme con una concentración feroz. Eso se traduce en mi dibujo. Tengo dos gestos completamente diferentes”, afirma.

Chamánico
El dibujante está muy marcado por sus dos estancias de niño y de joven en el desierto del norte mexicano por los viajes transcendentales. “Mi trabajo no viene de la nada, pero no sé de donde viene ¿Qué hizo que me metiera en esto? Estoy seguro de que tengo una morfología energética que me lleva a él. He desarrollado el músculo de la fe, una forma de creencia y de trance”, reconoce.

Extraterrestre
“Pasé casi cinco años, durante los setenta, con una secta ufológica. El líder entraba en trance y decía que estaba en contacto con tal nave 7B-Gamma Cero, pongamos. Era todo muy serio. Yo nunca entré en contacto con un ‘alien’. De hecho, estaba con un pie dentro y un pie fuera. Sí que vi cosas extraordinarias en los cielos y dibujé mucho. De hecho, las ‘naves’ puedes considerar que son ventanas hacia otros planos vibratorios”.

Padre
Moebius no reivindica en absoluto el típico problema de haber sido un niño abandonado por su padre como origen de su arte. “Mi padre se puede decir que desapareció cuando yo tenía tres años. Y me puse a dibujar. Hoy puedo reinterpretar y decir que fui yo quien lo eché”, confiesa.

moebius

© Diario Público.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: