“La Historia es obra de la gente corriente”

Javier Cercas, ayer, en el despacho de su editor, Claudio López, tras conocer el premio.GUILLEM VALLE

LIDIA PENELO BARCELONA 09/10/2010

“Xavier, la ministra de Cultura quiere hablar contigo”, le dijo su esposa ayer por la mañana. Él estaba trabajando en su nuevo libro, dejó una frase a medias y pensó: “Qué cosa más rara, menudo lío, tendré que decir no a algo, yo no conozco de nada a la ministra”. Atendió la llamada y tras unos minutos colgó el teléfono bastante contento. Su último libro, Anatomía de un instante (Mondadori), ha merecido el Premio Nacional de Narrativa 2010. “Uno no escribe para ganar premios, sería ridículo, pero cuando los recibes es maravilloso y sobre todo uno por un libro tan raro como este”, argumentó el autor, que atendió a Público en el despacho de su editor,Claudio López.

Las preguntas elementales del tipo “¿Por qué las manzanas caen hacia abajo?” son las que mueven la imaginación de Javier Cercas. La pregunta que despertó Anatomía de un instante, libro difícil de clasificar ya que camina entre el ensayo y la crónica novelada sobre el 23-F, fue: ¿por qué esos tres se quedaron en su sitio?

Si en Soldados de Salamina partió de un hecho apenas conocido de la historia de España, en esta ocasión tomó un episodio que ha generado muchas teorías. “Después de escribir dos borradores y ver que algo fallaba me di cuenta que el 23-F fue una ficción colectiva fastuosa y que lo que tenía que hacer era coserme a la verdad”, contó satisfecho mientras su teléfono no dejaba de sonar. Le llamaba su hijo, amigos y antiguos compañeros de la Universitat de Girona, donde pasó años intentando que sus alumnos se enamoraran de Larra.

Ante todo, novelista

Dice con una sonrisa de incredulidad que se ha dedicado toda la vida a hacer libros raros, pero que le ilusiona especialmente que le den un premio de narrativa precisamente por este, porque es “un híbrido. La historia y la literatura persiguen verdades incompatibles y este es un libro imposible de los que merece la pena escribir, aunque mientras lo hacía estuve a punto de volverme loco”. Según Cercas, la literatura no sirve para responder preguntas, sino para formularlas del modo más complejo posible. “Anatomía de un instante es un experimento narrativo que paradójicamente también es una reivindicación de la ficción. Claro que el libro tiene elementos de ensayo, y de crónica, pero yo soy novelista”, dice.

La gusta que una de los elementos que el jurado haya destacado de la novela sea la compasión. “Intento no juzgar y mirar a los seres humanos con toda su complejidad. Una virtud esencial es la empatía. En una novela de ficción es más fácil porque tú creas la mente del personaje, pero cuando trabajas con personajes reales todo se complica, porque tienes que colocarte en su piel”.

¿Si fuera posible, invitaría a cenar a los protagonistas del libro? “Antes de hacerlo, probablemente no, pero escribirlo me ha reconciliado con Suárez, aunque si pudiera cenar con él no creo que me contase nada, es un tipo que ha sabido guardar silencio. Al morir Sabino Fernández Campo me pidieron que escribiera sobre él, pero no podía, porque para mí son personajes de ficción. El protagonista absoluto del libro es Suárez y no era un tipo irreprochable. Era un tipo corriente, hizo cosas que no le gustaban, cosas feas, que luego hubiera querido borrar. Pero los santos no existen y lossemidioses tampoco, somos gente corriente, y la historia es obra de la gente corriente”, cuenta relajado.

Con el 23-F empezó la democracia en España y terminó la Guerra Civil es la frase que acompañó a Cercas durante toda la escritura del libro. Dice que cuando lo empezó sabía que se había metido en un “lío tremendo” y que no tenía claro de que iba. “Mi padre murió cuando estaba terminando el libro y el día que lo enterramos, fue el día que Suárez apareció por última vez en público. Entonces lo entendí, de lo que se trataba era de comprender a la generación de mi padre“.

Han pasado ya diez años desde que escribió Soldados de Salamina, ¿volverá a hablar de la Guerra Civil? “Es difícil que lo haga, lo que quería decir ya lo dije. La Guerra Civil es un poco lo que es la conquista del Oeste para los americanos, es la épica, y es normal que se hagan muchas cosas sobre ella. El western es el género cinematográfico por excelencia, donde se refugia la épica, y en España la Guerra Civil es el gran yacimiento de la épica”, explica sin dejar de ojear los libros que invaden la mesa del despacho de su editor. Tras revisar los que tiene más a mano, decide llevarse dos: una antología de William Carlos Williams y un librito titulado Literatura de izquierda. “A la izquierda la veo mal. El discurso hegemónico es el de derechas y la izquierda no es capaz de construir un modelo alternativo y está anclada en uno que no funciona. Decir que Castro es de izquierdas es condenar la izquierda a la extinción”, sostiene.

Un cobarde cotidiano

Opina que el 23-F es lo más importante que le ha sucedido a España desde el siglo XVIII y descarta que el premio se lo hayan concedido por haberse atrevido a tratar el tema. “Soy cobarde en mi vida cotidiana, pero delante del ordenador no. Un escritor no puede ser cobarde. Torero cobarde es un oxímoron y lo mismo pasa con los escritores”. ¿Qué le da miedo? “Supongo que como a todo el mundo, que le pasé algo a mi hijo o a mi mujer. Quien tiene un hijo entrega un rehén al destino, ya lo decían los estoicos. Una de las frases que he escrito y de la que estoy más orgulloso es una de El Inquilino: La valentía no consiste en no tener miedo, eso es temeridad, la valentía consiste en tener miedo y aguantar, y eso es lo que hacen los protagonistas del libro”.

Si la celebración del premio se lo permite, hoy tiene previsto retomar la escritura de su nuevo libro, del que advierte que también será un libro raro. “A lo mejor cuando sea mayor escribiré uno de aventuras de los de érase una vez, pero esas historias no me las creo, me suenan a falso. Tengo mucha fe en la novela y al leer a Flaubert me muero de gusto. Cuando empecé a escribir quería ser un clásico y ahora quiero ser un escritor de vanguardia. Estoy volviendo a la ficción y busco que suene verdad, aunque sea un combate mortal”.

Hoy intentará terminar la frase que ayer dejó a medias cuando le comunicaron la noticia del premio. No le gusta dar detalles de lo que está escribiendo, sin embargo se lanza y avanza que la acción transcurre en un marco de tiempo que va desde 1978 hasta la actualidad. ¿Y que pasó en el 78? “Pasó que tenía 16 años“, dice con una sonrisa enigmática.

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