Archive for the ‘ Literatura ’ Category

El juego machista

Santiago Segura caracterizado como Torrente./ Al parecer todo un ejemplo de maneras a imitar

NICOLE THIBON

Periodista

Las palabras dicen la realidad, la conforman pero a veces la encierran. Esto es un juego. Primero, se exponen una serie de frases y, a continuación, nombres de autores. El lector ha de atribuir a cada uno la suya.
Ella tiene “cara de película porno”.
“Ha engordado” y “está admirablemente culonzuela, respingona”.
Es “una de las cuatro españolas que más me ponen”; “tampoco me importaría jugar un rato con la otra (me conformaría con lo que su apellido sugiere)”.
“Una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta”.
“Cada vez que la [sic] veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí”.
“A mis hijos tú no los vas a educar, y menos en cuestiones de pitología. Porque lo que tú piensas sobre el sexo me da asco. ¿Te enteras de una maldita vez? Asco. Me da, y nos da (a miles de españoles), un asco gigantesco”.
“Es la feminazi perfecta”.
Un “Batallón de Modistillas Ministeriales”.
“Aceptamos a la del bombo como animal de compañía”.
“Modistilla de la Igualdad”… “Guarra, puerca, zorra repugnante, que fabrica degenerados”.
“Unas focas desechos de tienta que pasan junto a nosotros vestidas con pantalón pirata, lorzas al aire y camiseta sudada”.
“Se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente
–¿acaso no se mata a los caballos?–, abatirla de un escopetazo”. Sigue leyendo

Reflexiones de un filósofo loco de amor

Denis Diderot visto por Louis-Michel van Loo, en 1767.

Denis Diderot visto por Louis-Michel van Loo, en 1767.

BRAULIO GARCÍA JAÉN MADRID 23/10/2010

Sophie Volland era, con sus gafas, sus manitas secas y su pecho de gato, delgada como una varilla. Nada que ver con aquella posadera de cuyos pechos, la imaginación de Denis Diderot (1713-1784) escribió que daban para “revolcarse dos días”. A los 39 años, soltera, y por tanto todavía bajo el auspicio de una madre algo suspicaz, nada raro en el Siglo de las Luces, se convirtió, sin embargo, en la amante y confidente del autor de Jacques el fatalista. Diderot tenía entonces 41 años y de la conversación que mantuvieron por escrito durante casi 20 años, más de la mitad de las cartas se han perdido. Cartas a Sophie Volland son la otra mitad y se publican por primera vez en España, en la editorial Acantilado.

Volland (1725-1784) acabó pidiendo al coautor de la Enciclopedia que le devolviera todas las que ella había escrito. Para quemarlas. Y de las que Diderot envió a su hija, Madame Volland destruyó las primeras 134, escritas entre 1755 y 1759. Pero casi otras 200 se han conservado. “El ritmo de dos cartas semanales, expedidas cada jueves y cada domingo, se va espaciando cada vez más a medida que la pasión se vuelve más tibia”, explica Laurent Versini en el prólogo de Cartas a Sophie Volland, que Diderot escribió entre mayo de 1759 y septiembre de 1774. Sigue leyendo

El otro científico español con Nobel

José Echegaray, fotografiado en su casa de Madrid. - EFE

José Echegaray, fotografiado en su casa de Madrid. - EFE

JAVIER YANES MADRID 10/10/2010

Adivinanza: ¿qué científico español fue condecorado con un premio Nobel y no se llamaba Santiago Ramón y Cajal ni Severo Ochoa? Empleando como pista un lenguaje que le habría resultado cercano al personaje, la respuesta al acertijo no es un conjunto vacío. En él reside una figura poliédrica y escalena, desigual en sus lados, en sus logros y en los juicios que se han emitido sobre ellos. Pero por encima de todo, y en eso no hay discrepancias, olvidado por la mayoría.

José Echegaray (Madrid, 1832-1916) puede sonar hoy, todo lo más, a nombre de calle. Pero detrás se oculta el primer español ganador de un Nobel, el de Literatura, por sus dramas rimados; además fue matemático, ingeniero de caminos, diputado y ministro de Fomento y de Hacienda, cargo este desde el que convirtió al Banco de España en el emisor único de moneda.

En su trabajo de letras, el que fue distinguido por la Academia sueca en 1904, Echegaray fue todo un best seller. Sigue leyendo

Algo va muy mal

Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es una de las principales figuras de la actual poesía española

10/10/2010

La lectura del último ensayo de Tony Judt, Algo va mal (Taurus, 2010), deja una valiosísima sensación de familiaridad. El autor de algunos de los libros que más ayudan a comprender el pasado ideológico de la realidad (Postguerra o Sobre el olvidado siglo XX) habla de manera cordial de los asuntos que suelen centrar nuestras conversaciones en los últimos años, ya sea con los amigos o los adversarios. Resulta difícil asistir al espectáculo de la religión mercantilista, meditar el significado de las noticias y escribir sobre el mundo sin plantearse las cuestiones que aborda Judt en este libro.

Los que nos hemos formado en una voluntad humanista, pensando que la educación procura transmitir saberes y formar ciudadanos, sentimos verdadera incertidumbre ante la facilidad con la que se han impuesto las consignas de la rentabilidad comercial en los planes de estudio y en las decisiones de las autoridades académicas y de los estudiantes. Sigue leyendo

“La Historia es obra de la gente corriente”

Javier Cercas, ayer, en el despacho de su editor, Claudio López, tras conocer el premio.GUILLEM VALLE

LIDIA PENELO BARCELONA 09/10/2010

“Xavier, la ministra de Cultura quiere hablar contigo”, le dijo su esposa ayer por la mañana. Él estaba trabajando en su nuevo libro, dejó una frase a medias y pensó: “Qué cosa más rara, menudo lío, tendré que decir no a algo, yo no conozco de nada a la ministra”. Atendió la llamada y tras unos minutos colgó el teléfono bastante contento. Su último libro, Anatomía de un instante (Mondadori), ha merecido el Premio Nacional de Narrativa 2010. “Uno no escribe para ganar premios, sería ridículo, pero cuando los recibes es maravilloso y sobre todo uno por un libro tan raro como este”, argumentó el autor, que atendió a Público en el despacho de su editor,Claudio López.

Las preguntas elementales del tipo “¿Por qué las manzanas caen hacia abajo?” son las que mueven la imaginación de Javier Cercas. La pregunta que despertó Anatomía de un instante, libro difícil de clasificar ya que camina entre el ensayo y la crónica novelada sobre el 23-F, fue: ¿por qué esos tres se quedaron en su sitio? Sigue leyendo

Últimos escritos del poeta incesante

Miguel Hernández, con compañeros en 1937

FAMILIA M. HDEZ. | Miguel Hernández (agachado), poeta y soldado en 1937.

JUAN CRUZ – Madrid – 05/10/2010

Miguel Hernández, el poeta del pueblo. El poeta necesario, que decía su compañero de cárcel, Buero Vallejo. El poeta pastor.Era todo eso. Pero era, sobre todo, el poeta incesante; su vida, que la guerra truncó dramáticamente, estuvo signada por el amor, la amistad y los papeles. Ni un día sin línea.Quienes vean ahora en la Biblioteca Nacional la exposición que marca su centenario, y que se abrió ayer, entenderán que Miguel Hernández no era solo un poeta intuitivo, un ser humano pendiente de la inspiración: estudiaba, leía. Era como una esponja. José Carlos Rovira, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Alicante, ha preparado esta exposición, que organiza la Secretaría de Estado de Conmemoraciones Culturales (SECC) con la Biblioteca Nacional, como un homenaje y como una reivindicación. 

Hernández no era el pastor menesteroso, el poeta que venía a Madrid a buscar auxilio para sus versos. Estudió a Góngora, estuvo atento a la pintura de su tiempo; frecuentó a Benjamín Palencia, aprendió de Maruja Mallo. En 1934, cuando tenía 24 años y estaba en Madrid, llevaba en su carpeta, copiados, 60 poemas de Cántico, el libro que puso a Jorge Guillén en la vanguardia. Sigue leyendo

Escena final de Luis Buñuel

 

Luis Buñuel

JOHN SPRINGER COLLECTION / CORBIS | Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 1900-Ciudad de México, 1983).

 

ELISEO SUBIELA 09/10/2010

El doctor Roberto Maxwell se sentó en mi cama y me dijo: “¿Sabes que no eres el único cineasta que he atendido?”.

Sorprendido le pregunté quién era el otro.

-Luis Buñuel, me respondió.

Yo llevaba 4 días internado en el Hospital de la Fe, en el bellísimo San Miguel de Allende, Estado de Guanajuato, México.

Había concurrido al Festival Expresión en Corto, como jurado y homenajeado en una edición del festival dedicada a la Argentina, compartiendo bicentenario patrio junto a México. En el vuelo de ida una lesión en una pierna se complicó derivando en una tromboflebitis.

Cuando en el hotel en el que yo estaba alojado me revisó el Dr. Maxwell, me miró y me dijo:

-¿Sabes que te puedes morir de esto, verdad?

-No pienso morirme por ahora doctor. ¿Qué tengo que hacer?

-Junta tus cosas imprescindibles. Te voy a internar.

Lo miré y pensé: “…¿Y este cretino de dónde salió?”. Sigue leyendo

El sueño del celta

El próximo libro de Mario Vargas Llosa, 'El sueño del celta' (Alfaguara), que saldrá a la venta el 3 de noviembre, narra la vida de Roger Casement, cónsul británico que denunció las atrocidades coloniales de Congo, nacionalista irlandés y reo ajusticiado. Este es un extracto del primer capítulo

Mario Vargas Llosa

Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno,
sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que
emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí
los más raros y asombrosos contrastes.
José Enrique Rodó
Motivos de Proteo

 

El Congo

Cuando abrieron la puerta de la celda, con el chorro de luz y un golpe de viento entró también el ruido de la calle que los muros de piedra apagaban y Roger se despertó, asustado. Pestañeando, confuso todavía, luchando por serenarse, divisó, recostada en el vano de la puerta, la silueta del sheriff. Su cara flácida, de rubios bigotes y ojillos maledicentes, lo contemplaba con la antipatía que nunca había tratado de disimular. He aquí alguien que sufriría si el Gobierno inglés le concedía el pedido de clemencia.

-Visita -murmuró el sheriff, sin quitarle los ojos de encima.

Se puso de pie, frotándose los brazos. ¿Cuánto había dormido? Uno de los suplicios de Pentonville Prison era no saber la hora. En la cárcel de Brixton y en la Torre de Londres escuchaba las campanadas que marcaban las medias horas y las horas; aquí, las espesas paredes no dejaban llegar al interior de la prisión el revuelo de las campanas de las iglesias de Caledonian Road ni el bullicio del mercado de Islington y los guardias apostados en la puerta cumplían estrictamente la orden de no dirigirle la palabra. Sigue leyendo

Lo que no saben hacer los imbéciles

 

Foto

Kenzaburo Oé, Nobel de Literatura 1994, de visita en México un año después de recibir el galardón./Foto Fabrizio León Diez

 

JAVIER CERCAS 03/10/2010

El número de septiembre de la revista Letras libres contiene una interesantísima correspondencia entre el escritor J. M. Coetzee y Arabella Kurtz, profesora de psicología en la Universidad de Leicester. El hilo conductor de ese diálogo es la vindicación que Coetzee hace de la empatía, entendiendo por tal cosa la capacidad de identificarnos imaginativamente con otra persona, de meternos en su cabeza y en su piel, de ver el mundo como ella lo ve: una capacidad que Coetzee parece valorar casi tanto como nuestra capacidad de razonar. Esa vindicación permite a los dos interlocutores discurrir acerca de asuntos diversos, sobre todo acerca de la paternidad y la educación, lo que resulta particularmente instructivo en el contexto español. Quiero decir que en España el debate sobre la educación parece a menudo encallado en el debate sobre la autoridad, o más bien sobre la crisis del concepto de autoridad, que se traduce en la falta de autoridad de padres y profesores; pero, formulado en esos términos, el debate es, me parece, desoladoramente pobre, si no inútil, porque el problema no es si padres y profesores deben ejercer la autoridad –cosa que debería darse por descontada–, sino cómo pueden o saben o quieren ejercerla. Sigue leyendo

“La barbarie es fruto de la mediocridad”

John Le Carré

IKER SEISDEDOS (ENVIADO ESPECIAL) – Berna – 27/09/2010

A John Le Carré le encanta una buena trama. Cita al periodista una injusta mañana invernal en Berna, en el lujoso Bellevue Palace, uno de esos hoteles que retienen cierta grandeur incluso aunque, como es el caso, albergue una bullanguera convención de productores de gruyère.

Por si quedaban dudas, John Le Carré adora una buena trama. Cita al periodista una injusta mañana invernal en Berna, en el lujoso Bellevue Palace, uno de esos hoteles que retienen cierta grandeur de otra época incluso aunque, como es el caso, albergue una bullanguera convención de productores de gruyère. Podría pasar perfectamente por el escenario de una de sus novelas si no fuera porque en efecto lo es. En el clímax de Un traidor como los nuestros (Plaza y Janés), su nuevo y estupendo libro, un voluminoso mafioso ruso, dos temibles ex-agentes del KGB y un espía británico venido a menos se pelean en el vestíbulo de este hotel. En una esquina, con blazer azul marino, Le Carré lee esta mañana con despreocupación en la columna de cotilleos del International Herald Tribune que en la adaptación en proceso de su novela El topo (1974) Gary Oldman encarnará a su más célebre criatura, el agente George Smiley. Y esta vez, la vida imita a la ficción: El sándwich club del hotel es tan bueno como se asegura en el libro y desde las habitaciones se vislumbra el “río Aar bajo la ventana y los picos del Oberland bernés a lo lejos, negros contra el cielo”. Sigue leyendo

La americana que se enamoró del piano de Lorca

JESÚS MIGUEL MARCOS Madrid 30/09/2010

La escena tiene lugar en la casa de una escritora afroamericana en Harlem, en el verano de 1929. Un joven negro se sienta al piano, acaricia casi al azar un puñado de notas y comienza a entonar un espiritual que hace enmudecer a los invitados. “Qué maravilla de canto, sólo comparable al cante jondo”, escribe unos días después Federico García Lorca en una carta a su familia. Deslumbrado por aquella hermosa tonada de honda raigambre religiosa, con el pulso todavía acelerado, el poeta español toma aire y se sienta al piano.

Lorca había aprendido música desde niño con su madre, más tarde fue alumno de Manuel de Falla y en los años veinte compuso sus primeras suites. Era un apasionado del flamenco, pero su entusiasmo rozaba el clímax con las canciones populares, especialmente las que llevaban transmitiéndose de generación en generación durante siglos. Aquella noche en Harlem, el joven Lorca interpretó algunas, como Las morillas de Jaén, una composición del siglo XVI perteneciente al Cancionero Musical de Palacio. “No quiero deciros lo que les gustaron mis canciones. Me las hicieron repetir cuatro o cinco veces”, escribía Lorca.

La escena se traslada ahora a la biblioteca de Toledo, más de 75 años después. La reputada cantautora estadounidense Josephine Foster toma entre sus manos un disco en cuya portada figura el nombre de un poeta que leyó en el instituto de Colorado cuando era adolescente. En un primer momento piensa que se trata de poemas musicados de Federico García Lorca, pero tras detenerse en la portada se percata de que son canciones populares armonizadas y tocadas por el poeta e interpretadas por La Argentinita, una famosa cantante de los años veinte. Sigue leyendo

Números

Foto: Israel Olivera

JUAN JOSÉ MILLÁS 01/10/2010

El pin del móvil y el puk del módem, la contraseña de iTunes, el teléfono fijo de mamá, el prefijo de Asturias, la clave de acceso al cajero automático, la matrícula del coche, el número del DNI, la inflación interanual, el producto interior bruto, el diferencial de la deuda, la talla de los pantalones y la ropa interior, las dimensiones de la pena, los 31 días de enero y los 28 de febrero, tu cumpleaños, nuestro aniversario y el del fallecimiento de papá, el tiempo de cocción del huevo duro y la caducidad del yogur, las cucharadas diarias de jarabe, la cantidad de sal, el valor de referencia de la urea, las pulsaciones por minuto, la temperatura del microondas, las horas de insomnio, la línea 5 del metro y el vía crucis de las 12 estaciones, los dígitos de la hipoteca, el IVA, el IRPF, el Euríbor, el tanto por ciento de descuento, los puntos de la tarjeta de Iberia, la hora de entrada, la numerología china, los honorarios del dentista, los dedos de la mano, los pelos de la cabeza (pocos), los pares de calcetines, la cuenta del supermercado, el cuentakilómetros, el cuentarrevoluciones, el contador del gas, de la luz, las páginas de Anna Karenina, los volúmenes de la enciclopedia Espasa, el limitador de velocidad, los metros cuadrados construidos y los hábiles, los cuartos de baño, los puntos de luz, el salario bruto y el líquido, los años de cotización, el tiempo de carencia, la tercera temporada de Mad Men, la cuarta de El ala Oeste de la Casa Blanca, la quinta de Los Soprano, el control del peso, el podómetro, el metrónomo, los litros de agua consumidos, los goles del domingo, el porcentaje de seguimiento de la huelga según los sindicatos, según la policía, según el Gobierno, la patronal o Dios, el décimo de Navidad (que acabe en 7), la indemnización por año trabajado. Y la sala 10 del tanatorio, por ejemplo.

© EDICIONES EL PAÍS S.L.

Imágenes: Blog Las Estaciones y los Días de Israel Olivera

(Con tu permiso Isra. Un beso)

El legado de Tony Judt

LUIS MAGÁN | Tony Judt en Madrid, el 26 de octubre de 2006, con motivo de la presentación de su libro Postguerra, una historia europea desde 1945.

TONY JUDT 26/09/2010

Algo va mal , de Tony Judt. Ediciones Taurus

Quienes afirman que el fallo es del “sistema” o quienes ven misteriosas maniobras detrás de cada revés político tienen poco que enseñarnos. Pero la disposición al desacuerdo, el rechazo o la disconformidad -por irritante que pueda ser cuando se lleva a extremos- constituye la savia de una sociedad abierta. Necesitamos personas que hagan una virtud de oponerse a la opinión mayoritaria. Una democracia de consenso permanente no será una democracia durante mucho tiempo.

Es tentador hacer como todos: la vida en comunidad es mucho más sencilla cuando cada uno parece estar de acuerdo con los demás y la disconformidad es adormecida en aras de las convenciones del compromiso.

Las sociedades y las comunidades en que estas faltan o se han desintegrado no prosperan. Pero la conformidad tiene un precio. Un círculo cerrado de opiniones o ideas en el que nunca se permiten ni el descontento ni la oposición -o solo dentro de unos límites circunscritos y estilizados- pierde la capacidad de responder con energía e imaginación a los nuevos desafíos.

Estados Unidos es un país fundado sobre comunidades pequeñas. Como puede atestiguar cualquiera que haya vivido durante algún tiempo en uno de esos lugares, el instinto natural siempre es imponer una uniformidad normativa al comportamiento público de sus miembros. Sigue leyendo

“Cuando escribes, tratas de ser mejor guionista que Dios”

Santiago Roncagliolo, retratado en Madrid.- SAMUEL SÁNCHEZ

TEREIXA CONSTENLA – Madrid – 30/09/2010

Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) hizo en Tokio todo lo que Bill Murray, el protagonista de Lost in translation, hizo o habría podido hacer. Alquiló durante media hora a una geisha moderna “solo para hablar”. Seleccionó el canal porno en la habitación del hotel para acabar descubriendo que le hurtaban el momento de máxima fricción porque se pixela. Acudió a un café servido por camareras aniñadas con falso aroma a pedofilia. Rastreó, en fin, el submundo del sexo en una cultura con deseos, tabúes y códigos diferentes de la occidental. Todo lo que hizo está en Tan cerca de la vida (Alfaguara), su nueva novela, que nació del estupor ante la pixelación erótica, su propia sensación de soledad en un hotel de superlujo y su observación de un Tokio altamente tecnologizado. Sigue leyendo

Dalí y Lorca en el corazón de las vanguardias

"Putrefacto" es calificativo crítico y despectivo contra los tradicionalistas y académicos.

PEIO H. RIAÑO MADRID 23/09/2010

“¿Qué haces? ¿Trabajas? No dejes de escribirme, tú, el único hombre interesante que he conocido. […] Recuerdos a los tuyos y tú un gran abrazo de tu Dalí”. En 1925 Dalí todavía trataba con cuidado sus formas cuando escribía a Lorca. Se habían conocido a principios de 1923 en la Residencia de Estudiantes y compartían experiencias artísticas por carta.

“Tu poesía cae de lleno dentro de la tradicional, en ella advierto la sustancia poética más gorda que ha existido [] Tu poesía está ligada de pies y brazos a la poesía vieja. Tú quizá creerás atrevidas ciertas imágenes, o encontrarás una dosis crecida de irracionalidad en tus cosas, pero yo puedo decirte que tu poesía se mueve dentro de la ilustración de los lugares comunes”, escribe cruel el pintor al poeta en 1928.

Apenas han pasado cinco años y todo se ha venido abajo. La amistad, la complicidad y el intercambio de ideas ha tocado fondo. La amistad entre Salvador Dalí y Federico García Lorca es tan irreconciliable como sus propuestas artísticas. Sigue leyendo

El refinado ingeniero que fusilaba novelas

Fabio Filipuzzi ha provocado un gran revuelo en el mundo editorial italiano

MIGUEL MORA 26/09/2010

Tras el inventor de entrevistas Tommaso Debenedetti, Italia no ha tardado en aportar a la historia de la literatura a su novelista y ensayista imaginario. Se trata de un ingeniero y escritor de Udine, norte del país. Su nombre es Fabio Filipuzzi y ha publicado con su firma nada menos que seis libros entre 2006 y 2010. Tan copiosa producción presentaba leves defectos. Era una copia integral de obras ajenas. Un plagio entero y verdadero.

En esos cuatro años de febril actividad, Filipuzzi, un friulano que según muestra su foto tiene la frente despejada, un aspecto agradable y unos 45 años, entregó a la imprenta tres novelas y tres ensayos. De la ficción, apenas algunas líneas fueron escritas por él mismo. La primera novela, La parola smarrita (La palabra perdida), es una fotocopia, salvo por las primeras frases y algunos nombres propios cambiados, de la traducción al italiano de La tarde de un escritor, un conocido libro de Peter Handke. Sigue leyendo

El fin del mantel

El almuerzo sobre la yerba /Manet (1863)

VICENTE VERDÚ 25/09/2010

Lévi-Strauss relata un mito africano en que hacer de comer se asimila a hacer el amor, con una correspondencia semántica, término a término, en que “las piedras del hogar son las nalgas, la marmita es la vagina, el cucharón, el pene”.

Sin llevar las cosas tan lejos, la relación entre la mesa y la cama y la interrelación de numerosas expresiones correspondientes al hambre, la gula y la lujuria (“te comería”, “devórame”, “hambre de ti”, etcétera) ponen a las claras el cruce simbólico entre las plataformas de la cama y de la mesa y entre la sábana y el mantel.

En ambas máquinas del hogar el placer se dispone sobre una superficie plana, un tálamo patente, donde se hacen más explícitos los objetos que se desean y en donde el deseo, sobre el mantel o sobre las sábanas, deja sus marcas, sus máculas y pringues de una consistencia y color cercanos. Sigue leyendo

Por qué queremos a Chéjov

Anton Chéjov y Olga Knipper

ELVIRA LINDO 21/08/2010

El último adiós a Chéjov estuvo marcado por un quiebro cómico. Su cuerpo inerte, procedente de un balneario alemán, entraba en la estación de Moscú en un vagón de ostras. Aquellos que le esperaban se equivocaron de muerto y se unieron a la comitiva que honraba a un general, con orquesta incluida. Su amigo, el escritor Máximo Gorki, lamentó que aquella anécdota tragicómica rubricara la vida de quien tanto había huido de la vulgaridad. Cierto, pero también lo es que la melancolía chejoviana está impregnada de ese humor con el que empezó a ganarse la vida, escribiendo historietas cómicas bajo el seudónimo de Antosha Chejonte. Él reivindicó la ironía tanto en los cuentos posteriores como en su teatro, luchando porque los actores interpretaran sin énfasis y sin olvidar que un aliento de comicidad vibra, como en la vida, por debajo de la tragedia. Chéjov no quiso verse nunca a sí mismo en el papel del muerto, sino en el del hombre que observa la comitiva fúnebre y reflexiona: “Mientras a ti te llevan al cementerio, yo me iré a desayunar”. Un tozudo apego a la vida en quien estuvo esquivando el destino fatal de los tuberculosos durante un tercio de la suya. Sigue leyendo

Pistolas y mares

Pistola CARMEN SECANELLA | Chéjov dijo que si aparece una pistola al principio de una trama tiene que ser para que al final alguien la dispare.

LUIS MAGRINYÀ 21/08/2010

Leí La estepa por recomendación -una entre tantas- de su grandísimo traductor Víctor Gallego: esta extraña road story rusa, en la que un niño de nueve años recorre en calesa el largo camino de su pueblo a la ciudad donde ingresará en el instituto, fue un hito en la carrera de su autor y Víctor insistía en que era como el epítome de lo chejoviano. A mí me dejó intrigado. La historia termina con el niño instalado ya en su paradero, acogiendo “con lágrimas esa vida nueva y desconocida” sobre la que el narrador se pregunta textualmente: “¿Qué le depararía?”. Esta pregunta es la última frase del relato pero de algún modo -de un modo muy chejoviano- se resiste a ser su final. Con ella, proyectando la narración hacia lo que aún tiene que ocurrir, el autor parece dejarnos claro que lo que ha contado es sólo un fragmento, que una narración no puede aspirar a describir la vida en su totalidad más que señalando, precisamente, la imposibilidad de hacerlo.

Se sabe que Chéjov dijo en varias ocasiones -refiriéndose sobre todo al teatro- que si aparece una pistola al principio de una trama tiene que ser para que al final alguien la dispare. Esta pistola -“la pistola de Chéjov”- ha llegado a dar nombre a una figura literaria que antes se conocía como “anticipación”, y se ha difundido, paradójicamente, como consigna de cierto tipo de construcción narrativa -economía, funcionalidad, previsión y control dramático- que los lectores de Chéjov probablemente no identifiquemos demasiado con él. Sigue leyendo

Desafío a Frabetti

Steve McCurry/Agencia Magnum

MANUEL LOZANO LEYVA

* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla

Las matemáticas en India, como en algunas otras culturas, se desarrollaron al socaire de la astronomía, y ésta y la astrología aún estaban tan imbricadas que se complementaban. Uno de los matemáticos más sobresalientes de la antigüedad fue Bhaskara II también conocido como el maestro y el sabio. Había nacido en 1114. Su obra está recogida en tres libros fascinantes: Lilavati, Bijaganita y Siddanta Siromani. Tan apreciado y famoso era Bhaskara que hasta Fyzi, el gran poeta de la corte del emperador Akhar, dejó poemas y escritos dedicados a él. En uno cuenta que Lilavati era la hija del matemático y la razón por la que tituló su obra principal con su nombre.

Cuando nació su hija, Bhaskara consultó sobre su futuro a sus amigos astrólogos. Todos vaticinaron que jamás se casaría. Sólo uno entrevió en su horóscopo una posibilidad. Sigue leyendo

Cuando la ficción sirve de defensa

DANIEL MORDZINSKI | Alberto Manguel, el mes pasado en un terreno cercano a su casa en la aldea francesa de Mondion.

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS – Mondion – 01/09/2010

Sobre la mesa de trabajo de Alberto Manguel hay una pulcra fila de cuadernitos idénticos, un centenar, tantos como cantos tiene la Divina comedia. Cada día entre las seis y las siete de la mañana el escritor argentino lee un canto y anota en una de esas libretas sus impresiones. Luego desayuna. “A Dante lo guardo para mí”, explica. Es decir, no está preparando un ensayo sobre el poeta toscano. “¿Sabe lo que me sigue asombrando? Que ese libro haya salido de una sola cabeza”.

También asombra que la vida de Alberto Manguel -que publica La ciudad de las palabras (RBA), una recopilación de cinco conferencias sobre el valor de la ficción como aviso contra las trampas de la identidad y las mentiras de la propaganda- sea la de una sola persona. Sigue leyendo

El portero enamorado

"Jaguar" de Jean Rouch (1967)

GUSTAVO MARTÍN GARZO 09/09/2010

En 1998, Jean André Fiesche rodó un emocionante reportaje para la televisión francesa sobre el cineasta Jean Rouch en que este habló de su método de trabajo. Se basaba en algo que había aprendido del pueblo de los dogón: en “hacer como si”. Todas las películas que Rouch rueda en el África negra son falsos documentales y, sin embargo, pocas veces se ha mostrado de una manera más honda y veraz la vida de los pueblos que viven en esa zona del mundo. “Al hacer como si, declara, se está mucho más cerca de la realidad”. Jean Rouch no pretende captar la realidad tal como es, sino conseguir otro tipo de realidad, que busca la verdad de la ficción.

Desde un punto de vista racionalista el pueblo de los dogón es un pueblo de grandes mentirosos, ya que no tienen ningún reparo en apropiarse de las historias que les gustan haciendo como si les hubieran sucedido a ellos. Por ejemplo, alguien escucha la historia de un dios que protege a las vacas, e inmediatamente adoptan a ese dios como propio. En su película La caza del león con arco, Rouch nos muestra a una casta hereditaria, que es la única que tiene derecho a matar leones. Los pastores solo pueden tirarles piedras para ahuyentarlos. Consideran que el león es necesario para el rebaño y saben identificar cada león por sus huellas. Pero cuando un león mata demasiadas reses, hay que suprimirlo porque se trata de un león asesino. La película relata los episodios de esta caza en la que técnica y magia están íntimamente relacionadas. Sigue leyendo

Esposas anónimas

Federico Yankelevich

Federico Yankelevich

UMBERTO ECO 29/08/2010

Recientemente descubrí en la red una enciclopedia de mujeres, muchas de las cuales han sido olvidadas injustamente por la mayoría de los historiadores. Hay una excepción: en su libro de 1690, Historia de mujeres filósofas, el académico francés Gilles Menage escribió sobre Diotima la Socrática, Arete la Cirenaica, Nicarete la Megariana, Hiparquia la Cínica, Teodora la Peripatética, Leoncia la Epicúrea y Temistóclea la Pitagórica, sobre quienes conocemos muy poco. Y lo correcto es que muchas de estas mujeres sean rescatadas del olvido.

No obstante, lo que realmente falta es una enciclopedia de esposas. Frecuentemente se dice que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, desde el emperador bizantino Justiniano y su esposa Teodora (la ex actriz) hasta Barack y Michelle Obama. Es curioso que nunca se diga lo opuesto: no hablamos acerca del hombre detrás de la gran Isabel I de Inglaterra, por ejemplo, o de su contemporáneo compañero viudo, de largo reinado. Pero pocas veces, si es que alguna, las esposas reciben la atención que merecen. Sigue leyendo

La vuelta del sargento Kirk

Imagen de Sargento Kirk, de H. G. Oesterheld y Hugo Pratt (Norma).

ÁLVARO PONS 28/08/2010

Novela gráfica. Aunque la temporada otoñal parece escasa en cuanto a estrenos de cómic de autores hispanoamericanos, pocas veces aquello de “más vale calidad que cantidad” puede ser más apropiado, ejemplificado a la perfección con tres novedades que llegarán en los próximos meses a las librerías. En primer lugar, la nueva novela gráfica de Paco Roca, ganador del Premio Nacional de Cómic con la exitosa Arrugas y que demuestra su incesante inquietud explorando ahora la intrahistoria del tebeo español con El invierno del dibujante (Astiberri), donde narra las vicisitudes de los autores de cómics que trabajaban para la editorial Bruguera en la Barcelona de los años cincuenta. Una obra que coincidirá en tema y momento con el estreno de la esperada película del director Óscar Aibar sobre Manuel Vázquez, el carismático dibujante de Anacleto o La abuelita Paz que será también protagonista de un completo libro teórico a cargo del prestigioso especialista Antoni Guiral. Sigue leyendo

Trenes que nunca volveré a coger

TONY JUDT 07/02/2010

Según el teórico literario René Girard, los seres humanos deseamos e incluso amamos aquello que aman también otros. Yo no puedo confirmarlo por experiencia personal; tengo una trayectoria de deseos frustrados de objetos y mujeres que estaban claramente fuera de mi alcance, pero no interesaban especialmente a nadie más. Sin embargo, existe una esfera en mi vida en la que, por inverosímil que parezca, la teoría del deseo mimético de Girard podría adaptarse perfectamente a mi experiencia: si por mimético queremos decir mutuo y simétrico -más que hablar de imitación y competencia-, entonces puedo dar fe de que su proposición tiene credibilidad. Yo adoro los trenes, y ellos siempre me han adorado a mí.

¿Qué quiere decir que un tren me quiera? El amor, en mi opinión, es esa situación en la que uno está más a gusto consigo mismo. Si parece paradójico, recordemos la advertencia de Rilke: el amor consiste en dejar al ser amado espacio para que sea él mismo y, al tiempo, proporcionarle la seguridad necesaria para que su yo pueda florecer. De niño, siempre me sentía incómodo y un poco oprimido cuando estaba con gente, en especial mi familia. La soledad era una bendición, pero era difícil conseguirla. “Estar” siempre me producía tensión: cuando estaba en un sitio, siempre había algo que hacer, alguien a quien contentar, un deber que cumplir, un papel que no alcanzaba a desempeñar. En cambio, el proceso de encaminarme a algo era un alivio. Cuando más feliz me sentía era cuando estaba yendo a algún sitio por mi cuenta, y cuanto más tardaba, mejor. Me encantaba caminar, disfrutaba montando en bici, me divertía ir en autobús. Pero el tren era el paraíso. Sigue leyendo

Habitaciones

JUAN JOSÉ MILLÁS 09/07/2010

Caí, navegando, en una página web muy oscura. Al poco distinguí un interruptor digital sobre el que di un golpe de ratón, haciéndose la luz. Apareció entonces un dormitorio que se parecía de un modo algo siniestro al mío. En una esquina de la pantalla se informaba de que en ese momento nos encontrábamos en la página cinco visitantes. Me inquietó la idea de encontrarme en compañía de otras cuatro personas a las que no me era posible ver, cuatro fantasmas. Quizá alguna de ellas, pensé, dispusiera en su ordenador de una herramienta que le permitiera distinguir a los otros. Sigue leyendo

Lecturas en corto y ruido en la Red

Foto: Juan García Gálvez

ENRIQUE GIL CALVO 21/08/2010

En esta época de prolongación de la longevidad, cuanto más largas se hacen las vidas humanas, más cortas resultan las lecturas que permiten guiar el flujo vital. La demanda de mercado lo demuestra bien, pues solo se venden microrrelatos, ensayos breves o novelas que parecen largas, pero que se leen como se escriben: de un solo plumazo. Y en la Red no digamos, pues donde estén los post de los blogueros que se quiten los artículos sesudos (como presume de ser este). Es la moda impuesta a la manada por las redes gregarias como Twitter, que requiere textos de forzada brevedad (longitud máxima de 140 caracteres). Algo que este mismo periódico acaba de emular con su último lanzamiento digital, el microblogging ‘Eskup’. Y lo mismo ocurre con la prensa, donde ya casi nadie lee las apretadas columnas de los artículos, contentándose con los titulares a modo de rápido resumen. Para lo cual no hace falta leer el periódico de papel, pues puede hacerse en sus páginas digitales en la Red, donde para retener o al menos captar la atención del lector hay que cambiar los titulares de prensa cada poco rato.

Curiosa inversión de las relaciones entre lectura y realidad. Cuando la vida era corta, necesitada e incierta, como ocurría antes del Estado de bienestar, solo las lecturas largas, constantes y duraderas permitían domesticarla y controlarla a voluntad, sometiéndola a reglas programadas previsibles de antemano. De eso se encargaba la práctica de la lectura, que adiestraba a los sujetos en el espíritu letrado tras hacerles incorporar el hábito lector.

Pero tras el advenimiento de la sociedad posindustrial, la lectura de la vida ha invertido su signo. Sigue leyendo

Arthur Rimbaud: Yo es otro

Rimbaud se fugó por primera vez a París en 1870. Tenía 16 años y todavía parecía una niña de tez delicada, ni siquiera le había cambiado la voz.-

MANUEL VICENT 28/08/2010

Cómo desentrañar el alma del poeta que inauguró la estética moderna, el hombre con cara de niño capaz de experimentar todos los vicios como una conquista de la libertad. Enamorado perdidamente de Verlaine creó Una temporada en el infierno. Tenía 19 años cuando decidió sentar la cabeza y convertirse en traficante de armas

Se trata de saber por qué un niño angelical de ojos azules y bucles dorados pudo convertirse en el adolescente más depravado sin haber perdido la inocencia; por qué un poeta superdotado, creador del simbolismo, el que usó por primera vez el verso libre, el que inauguró la estética moderna, abandonó la literatura a los 19 años, en la cumbre de su genio y se convirtió en un contrabandista de armas y sólo entonces fue feliz. Este enigma ha dado de comer a centenares de críticos literarios. Llegar al alma de Rimbaud siempre se ha considerado una proeza de la psicología humana. Sigue leyendo

El arte de no terminar nada (Lichtenberg)

Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799), en un dibujo de Johann Ludwig Strecker.-

ENRIQUE VILA-MATAS 14/08/2010

Si los aforismos son “novelas de una sola línea”, los del científico y pensador de Gotinga son de los más apreciables y cómicos

Qué es un aforismo? Difícil ser preciso en la respuesta. Uno, en cualquier caso, cree saber qué no es un aforismo. No lo es, por ejemplo, esta frase de Robert Kennedy: “Si un mosquito pica a mi hermano John, el mosquito puede darse por muerto”. Y uno cree saber que en cambio estas palabras de Nietzsche pueden pasar por un aforismo: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”. Del mismo modo que a uno no se le escapa que si fuera Georg Christoph Lichtenberg el que hubiera escrito en sus cuadernos: “Si un mosquito pica a mi hermano Karl, el mosquito puede darse por muerto”, consideraríamos la frase como un aforismo, quizás porque Lichtenberg ha pasado principalmente a la historia por ellos, por sus aforismos. Aunque, por raro que parezca, no llegó a enterarse de que los escribía, pues se limitaba a trazar ideas en lo que llamaba “cuadernos borradores”: ideas que, con toda la felicidad del mundo, nunca acababa de completar, de cerrar, y menos aún de suponer que un día serían reunidas en volúmenes titulados Aforismos de Lichtenberg.

De todas las definiciones me quedo con la de John Gross: “Una máxima sólo se distingue de un aforismo por ser un pensamiento establecido; el aforismo es siempre disruptivo o, si se quiere, es una máxima subvertida”. Examinemos ahora una frase de Lichtenberg que no es ni una máxima ni un aforismo, pero pasa por ser esto último: “Comerciaba con tinieblas en pequeña escala”. Aunque, bien mirado, ¿de verdad que no es un aforismo? Lo es si lo relacionamos con esta inspirada definición de Leonid S. Sukhorukov: “Un aforismo es una novela de una línea”. De hecho, la propia definición de Sukhorukov ya es ella misma un aforismo. En cuanto a Lichtenberg, no era consciente de su inclinación al aforismo, pero solía escribir muchas novelas de una sola línea: “De su mujer tuvo un hijo que algunos querían considerar apócrifo”. Tampoco pudo llegar a saber nunca que escribía greguerías avant la lettre: “Un tornillo sin principio”. Sigue leyendo

Veranos de lectura

'Niño leyendo tebeos en una calle de Nueva York', del 12 de octubre de 1944. (Foto: André Kertész)

ESTRELLA DE DIEGO 14/08/2010

Pasear por las salas de las civilizaciones extinguidas de un museo es leer un libro de misterio: relatos inesperados, protagonistas legendarios… Aunque los museos son ahora tan populares que los visitantes se agolpan entre los ajuares mesopotámicos y los sarcófagos egipcios -hasta se apoyan en ellos para hacerse la foto- o comen un sándwich en la gran rotonda presidida por Asurbanipal. En medio de ese ruido, las historias intensas que vienen de otro tiempo dejan de oírse: la lectura necesita sosiego.

Lo encuentra no muy lejos, en la cafetería. Allí, un joven de apenas trece años lee ensimismado un libro que apoya sobre la mesa. No consigo descifrar el autor ni el título: da lo mismo. A esa edad se lee todo que cae en las manos porque sobra la curiosidad y el tiempo corre lento -“trece años aún”, ha pensado quizás con fastidio esa misma mañana al levantarse y recordar la obligada visita al museo.

Sentada frente a él, su madre -debe de serlo, pues comparten el idéntico perfil elegante- se concentra en la taza de té: no le interrumpe. Ha debido de arrastrarle hasta las salas, pienso de pronto, en medio de su lectura de verano que, como ocurre en la adolescencia, atrapa igual que las urgencias del amor: no es posible dejar de leer. Sigue leyendo

En el nombre de Amaniram Solmec

Los Tres Chiflados (izq. a der: Moe, Curly, Larry) con su formación más recordada (Archivo Rick Prelinger).

JOAN GARÍ13-08-2010

-“Es ahí, en ese árbol”. Miré hacia donde señalaba su dedo y vi, en efecto, un pequeño e inofensivo peral. Entonces se me acercó y, cuchicheando, añadió: “Tú haz la foto y cuando la reveles ya me dirás”.

El hombre se había hecho famoso urbi et orbi asegurando, con toda la entereza de su circunspección, que hablaba cotidianamente con extraterrestres y que el pueblo todo era una “base intergaláctica”. El peral en cuestión era el centro neurálgico de la inteligencia estratosférica, la yema exquisita del huevo marciano. Dispuesto a escribir un artículo sobre la extraordinaria experiencia desarrollada ante nuestros ojos ciegos, me acerqué un día hasta su hogar. Se reveló la foto y no hubo nada. Sin inmutarse, me entregó un largo memorándum, transcripción fiel de sus conversaciones siderales, que comenzaba con un título intrigante y magnífico: “En el nombre de Amarinam Solmec, el Altísimo”. Quería hacérselo llegar al obispo de la diócesis, porque estaba preocupado ante la posibilidad de que la Iglesia considerara impías sus pláticas espaciales. Sigue leyendo

La Tate exhibe los grabados perdidos de William Blake

Ilustración de William Blake para El libro de Urizen.- TATE BRITAIN

WALTER OPPENHEIMER – Londres – 13/08/2010

En los años setenta, un coleccionista anónimo compró una caja con libros de segunda mano que contenía un tesoro: entre aquellos volúmenes había un folleto con los horarios del ferrocarril y, dentro de aquel folleto, ocho grabados pensados, dibujados e impresos por William Blake para acompañar tres de sus obras literarias. Esas minúsculas obras de arte fueron adquiridas en enero pasado por la Tate Gallery, que pagó por ellas 441.000 libras (535.000 euros) a ese coleccionista, que permanece en el anonimato.

Ahora, coincidiendo con el 183º aniversario de la muerte del artista, esos ocho pequeños y a menudo turbulentos grabados constituyen el plato fuerte de una exposición que, bajo el título de Románticos, ha abierto la Tate Britain en Londres. Reúne más de 170 piezas de artistas como William Turner, John Constable, Henry Fuseli, Samuel Palmer, John Martin, John Linnell, Henry Wallis, Edwind Landseer o William Etty. Sigue leyendo

El hombre del millón de libros

El librero Abelardo Linares, entre las estanterías de una de las naves de Santiponce (Sevilla).- ALEJANDRO RUESGA

DANIEL VERDÚ 12/08/2010

El viejo Eliseo Torres tenía la extraña costumbre de no querer vender sus libros. Aquel librero gallego exiliado en Nueva York siempre quería guardarse algún ejemplar. Como si aquello, un reino de un millón de libros, fuera a durar toda la vida. Pero cada vez que Abelardo visitaba su librería de cinco plantas en el Bronx insistía en llevarse lo que podía. Tanto, que un día Eliseo pidió a su dependienta que no dejara entrar más a aquel sevillano pesado. Con la puerta en las narices, pudo darle una tarjeta. “Si algún día Eliseo falta, llámeme”. Dos años después, sonó el teléfono. Tras una larga negociación con la viuda, llegó el acuerdo. Abelardo Linares se mudaría a Nueva York y dirigiría durante un año la librería para pagar el precio que habían fijado por aquellas 250 toneladas de papel impreso. Si transcurrido el tiempo no lograba alcanzar la suma, volvería a España con las manos vacías y sin el dinero. Ella, claro, aceptó. A un mes de que se cumpliera el plazo, Abelardo ya empaquetaba su tesoro para llevarlo en barco a Sevilla.

“Con el tiempo he llegado a entenderle. La gente pensaba que Eliseo estaba loco porque iba a pasearse por la librería cuando estaba cerrada, como un fantasma. Al poco de estar ahí, yo también empecé a hacerlo. Y sí, a veces a mí también me cuesta vender algunos libros”, confiesa en una de las tres naves de 500 metros cuadrados de Sevilla donde almacena el millón de ejemplares. Sigue leyendo

El artículo perfecto

Foto: Antón Senkou

JAVIER CERCAS 08/08/2010

NO falla: al empezar las vacaciones de cada verano dedico un rato a limpiar mi despacho de recortes de periódico y esbozos de artículos no escritos durante el año, pero nunca termino de hacerlo sin sentir una punzada de melancolía provocada por la sospecha venenosa de que enterrado entre esa hojarasca se halla el germen del artículo perfecto, el artículo que he estado intentando escribir desde que empecé a escribir artículos. El verano pasado combatí la melancolía enumerando en un artículo unos pocos artículos no escritos el año pasado; a continuación añado unos pocos no escritos este año, y además me comprometo a repetir el experimento cada verano, con la esperanza de que alguien me vengue y escriba alguna vez con estos materiales de deshecho el artículo perfecto. Sigue leyendo

Noche

Tony Judt, fotografiado en Madrid en octubre de 2006, dos años antes de que le diagnosticaran la enfermedad.- LUIS MAGÁN

TONY JUDT 17/01/2010

(Cada vez se descubren más casos de esclerosis lateral amiotrófica. Al prestigioso historiador británico Tony Judt, 61 años, le han diagnosticado esa enfermedad. Está paralizado de cuello para abajo. Le cuesta tragar, hablar, sujetar la mandíbula. Necesita ayuda para todo. Pero sigue lúcido, lo que le permite asistir día a día a su proceso degenerativo.)

Padezco un trastorno neuromotor, en mi caso una variante de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA): la enfermedad de Lou Gehrig. Los trastornos neuromotores no son raros, ni mucho menos: es un término que engloba la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y una variedad de enfermedades de menor gravedad. Los rasgos distintivos de la ELA -la menos habitual de esta familia de enfermedades neuromusculares- son que no hay pérdida de sensación (lo cual tiene sus ventajas y sus desventajas) y que no hay dolor. Por consiguiente, al contrario que en casi cualquier otra enfermedad grave o mortal, aquí uno tiene la posibilidad de contemplar a sus anchas y con unas incomodidades mínimas el catastrófico avance de su propio deterioro.

En la práctica, la ELA constituye una prisión progresiva sin fianza. Primero, uno pierde el uso de un dedo o dos; luego, de una extremidad; luego, y de forma casi inevitable, de las cuatro. Los músculos del torso se adormecen hasta casi el letargo, un problema práctico desde el punto de vista digestivo, pero que, además, pone en peligro la vida, porque la respiración se vuelve al principio difícil y luego imposible sin la ayuda externa de un aparato con un tubo y una bomba. En las modalidades más extremas de la enfermedad, relacionadas con la disfunción de las neuronas motoras superiores (el resto del cuerpo funciona gracias a las llamadas neuronas motoras inferiores), tragar, hablar e incluso controlar la mandíbula y la cabeza se convierten en cosas imposibles. Yo no sufro (todavía) este aspecto de la enfermedad; si no, no podría dictar este texto. Sigue leyendo

Tuli Kupferberg, poeta y rockero del pacifismo

Tuli Kupferberg.- AP

JORGE BERÁSTEGUI 26/07/2010

Hasta hace pocos meses, Tuli Kupferberg seguía vendiendo dibujos satíricos en el Soho neoyorquino, donde vivía. Con su barba rala y su pelo ensortijado, este poeta, músico, pintor, pacifista y anarquista, fallecido el 12 de julio a los 86 años, se sumó en los años cincuenta a la contracultura estadounidense como parte de la generación beat, hornada de literatos en la que destacaron Allen Ginsberg y Jack Kerouac.

Hasta hace pocos meses, Tuli Kupferberg seguía vendiendo dibujos satíricos en el Soho neoyorquino, donde vivía. Con su barba rala y su pelo ensortijado, este poeta, músico, pintor, pacifista y anarquista, fallecido el 12 de julio a los 86 años, se sumó en los años cincuenta a la contracultura estadounidense como parte de la generación beat, hornada de literatos en la que destacaron Allen Ginsberg y Jack Kerouac. Emprendió así un viaje de transformación espiritual a través del arte, las drogas, el sexo y la política. Sigue leyendo

“Cibersubrayados”

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO 04/08/2010

Sabemos que el actual neolítico tecnológico no ha hecho más que empezar y que los inventos y nuevas aplicaciones se suceden vertiginosamente. El negocio reside precisamente en esa neomanía inducida que nos lleva a adquirir lo siguiente cuando todavía no hemos aprendido a utilizar lo anterior. Los cambios tecnológicos han multiplicado hasta lo impensable nuestros intercambios: estamos hiperconectados con el mundo, en cuya ingente panoplia humana elegimos a nuestros cómplices. Amamos ser multitud -aunque sea virtual- más que nunca: se diría que sólo en ella nos sentimos individuos. Somos conscientes (antes era sólo intuición) de que en la megalópolis global -¿quién habla ya de aldea?- por la que nos movemos como pez en el agua muchos están pensando y deseando lo mismo que nosotros. Ahora podemos hallarlos: se acabó la muchedumbre solitaria. Hemos ampliado exponencialmente el círculo de nuestras relaciones (Facebook, etcétera), y nuestros cada vez más manejables aparatos nos permiten atenderlas, y ocuparnos al mismo tiempo de otros asuntos con algo parecido a la atención flotante que prestan los psicoanalistas a los analizandos. Como nuestros iPhone o iPad, también nosotros somos cada vez más multitareas: la (antigua) calle mayor, donde encontrábamos de todo, la llevamos en el bolsillo. Y, además, podemos navegar por ella con amiguitos lejanos mientras compramos o leemos el periódico. Cada vez abarcamos, cada vez más nos concentramos menos. Somos el futuro. Sigue leyendo

¿Por qué no murió ayer Mirco Sandíbulo?

Barrunón a punto de arrepentirse

SANTIAGO ALBA RICO 03-08-2010

Todos están de acuerdo en afirmar que Mirco Sandíbulo, 52 años, comerciante de Hergesia (Filardia), no murió ayer. Pero no deja de crecer el debate acerca de las verdaderas causas de un suceso que viene repitiéndose, día a día, desde 1958.

Según grupos de oposición, Mirco Sandíbulo salía de su casa a las 9 de la mañana, listo para una nueva jornada laboral, cuando se detuvo un instante en el portal para ajustarse la corbata. En ese instante, en el edificio de enfrente, Barrunón, uno de los francotiradores, cargó su fusil y apuntó al corazón del señor Sandíbulo. El francotirador pulsó el gatillo y estuvo a punto de disparar. Pero en el último momento cambió de opinión y le perdonó la vida. Al parecer, esta misma situación se habría repetido todas las mañanas desde hace al menos 23 años. Sigue leyendo

Ezra Pound: santo laico, poeta loco

GETTY IMAGES KEYSTONE | Ezra Pound (Hailey, Idaho, 1885-Venecia, 1972), fotografiado en Rapallo (Italia).

MANUEL VICENT 24/07/2010

La mezcla de un santo laico y de un poeta loco da como resultado un profeta. Hubo uno que se llamó Ezra Pound. Nació por casualidad el 30 de octubre de 1885 en el poblado perdido de Hailey, en Idaho, profundo Oeste de Norteamérica, donde su padre fue a inspeccionar una mina de oro de su propiedad, pero a los seis meses lo devolvieron a Nueva York y allí paseó la adolescencia como un perro urbano sin collar ni gloria alguna. Se licenció en lenguas románicas por la Universidad de Pensilvania. Fue maestro de escuela, recusado muy pronto por raro. Tuvo una primera novia, Mary Moore, que un día le preguntó por su casa. Ezra contestó que su casa era solo su mochila y cargó con ella. Cuando su madre, Isabel Weston, abandonada por el marido, se recluyó en un asilo, el poeta, con 20 años, cogió los bártulos y se fue a Inglaterra en busca de los escritores y otros colegas que admiraba, Joyce, D. H. Lawrence, Eliot, Yeats, y compartió con ellos la admiración con la emulación, alimentado solo con patatas. Desde el principio demostró que su audacia literaria carecía de límites. Yeats le entregó unos poemas para que los mandara a la revista Poetry de Chicago y el joven discípulo se permitió corregirle algunos versos de propia mano antes de ponerlos en el correo. Después del ataque de cólera, Yeats admitió que las correcciones habían mejorado el original y añadió: “Ezra tiene una naturaleza áspera y testaruda, y siempre está hiriendo los sentimientos de las personas, pero creo que es un genio”. Sigue leyendo

La odisea secreta de Carl Jung

Ilustración de El Libro Rojo, de Carl Jung, publicado por Norton & Company.

ANDREA AGUILAR 24/07/2010

El misterioso manuscrito de El Libro Rojo, que el autor no quiso incluir en sus Obras completas, fue publicado el año pasado en Estados Unidos y en Alemania. Ahora está en marcha la edición facsímil en español de la “biblia del subconsciente”

El Libro Rojo ha sido un mito entre los entendidos, un secreto guardado bajo llave en la caja fuerte de un banco suizo hasta el pasado otoño. Su autor, Carl Jung (1875-1961), uno de los padres de la psicología moderna, pasó 16 años entregado a un proyecto “secreto” y paralelo a su trabajo como psiquiatra. Años después de haber planteado abiertamente sus divergencias con Freud, una crisis personal le llevó a emprender un viaje interior que plasmó con esmero en un gran volumen encuadernado en piel roja, el llamado Libro Rojo. En las primeras páginas de la misteriosa obra escribe: “En ese momento, el año 40 de mi vida, había alcanzado todo lo que un hombre puede desear en su vida”. Los honores, el conocimiento, la familia y el bienestar no eran suficiente. Jung decidió buscar su alma. “Tuve que aceptar que lo que había calificado previamente como mi alma era un sistema muerto”. Sigue leyendo

El arte de meditar a 120 por hora

Pirsig vive recluido y no concede entrevistas.

Pirsig vive recluido y no concede entrevistas/CARLOS PRIETO

CARLOS PRIETO MADRID 21/07/2010

Dicen de Robert M. Pirsig (Minneapolis, 1926) que es el autor del libro de filosofía más vendido de todos los tiempos. Pero la cifra que ha llevado a Zen o el arte del mantenimiento de la motocicletaa aparecer en el Libro Guinness no son los cuatro millones de ejemplares despachados en todo el mundo, sino las 121 editoriales que lo rechazaron antes de su publicación en 1974. Y se convirtió en uno de los textos más citados de la ola contracultural. En defensa de esos editores hay que decir que había que ser un auténtico iluminado para vaticinar el éxito masivo del libro (¿novela? ¿ensayo?).

Como muchos otros textos clásicos de la era lisérgica (Miedo y asco en Las VegasLa pesca de la trucha en América) no es sencillo explicar de qué va Zen…, editado por Sexto Piso tras años descatalogado en España. En principio, Pirsig noveló un viaje en moto junto a su hijo por las carreteras secundarias de EEUU, como si quisiera seguir el rastro de los hippies: vuelta a la naturaleza y huida de la civilización capitalista. Pero llegó mucho más allá gracias a su capacidad para zambullirse en su mente mientras circulaba por las vías muertas y el paisaje se movía a todo gas. “No es mucha la conversación que puedes mantener en una moto. Te pasas el tiempo percibiendo cosas y meditando sobre ellas. Pensando relajada y profundamente sin que te metan prisa y sin sentir que estás perdiendo el tiempo”, escribió. Sigue leyendo

El tesoro oculto de Kafka

Caricatura de Kafka- SCIAMMARELLA

RODRIGO CARRIZO COUTO – Ginebra – 20/07/2010

Al parecer, en las míticas cajas fuertes de los bancos suizos no solo se ocultan las oscuras fortunas de personajes cuya ética es más o menos dudosa. Ahora resulta que se encuentran también otro tipo de tesoros. En el caso que nos ocupa se trata de manuscritos inéditos y dibujos originales del autor de La metamorfosis.

La institución que alberga estos valiosos materiales de Franz Kafka no es otra que UBS, el buque insignia de la banca suiza, que se ha enfrentado a no pocas dificultades en los últimos tiempos en su tira y afloja con las autoridades fiscales de Estados Unidos o la Unión Europea. En esta ocasión, sin embargo, el conflicto lo protagoniza el Estado de Israel, que desea nacionalizar los documentos del autor checo. De hecho, la Biblioteca Nacional de Israel hizo saber que desea “recuperar los manuscritos de Kafka”. Sigue leyendo

La condición humana

Dolores Ibárruri, Pasionaria, y Rafael Alberti, elegidos diputados comunistas el 15-J, en el hemiciclo del Congreso./M. FLÓREZ

ANDRÉS TRAPIELLO 10/07/2010

De no haber titulado Benjamín Prado su artículo Rafael Alberti: a la caza del poeta rojo (EL PAÍS, 2 de julio de 2010), es poco probable que se hubiese concebido este, escrito en solitario, como ha escrito uno todo lo suyo, y no en jauría.

El supuesto del artículo de Benjamín Prado es el siguiente: a su entender, un contubernio de escritores -entre los que me incluye-, familiares del poeta, editores e instituciones han iniciado el acoso y derribo de Rafael Alberti, mediante, según Prado, mentiras, manipulaciones, insidias y malas artes, y pasa a enumerar algunas de estas, de un modo, si se me permite decir, atropellado: ¿qué tiene uno que ver con la viuda de Alberti, con su editor o con la fundación que lleva su nombre?

La propaganda, una forma de la retórica como decía Juan de Mairena, trata de crear interesadamente simetrías, buenos y malos, rojos y azules, blanco y negro, sin salirse, a ser posible, de los tótum revolútum que tanto favorecen sus propósitos. De modo que al hablar de la “caza de un poeta rojo” da a entender que únicamente se le persigue por rojo y que se le persigue en manada, sin pararse a pensar que acaso también haya sido blindado durante tanto tiempo solo por rojo y en comandita. Sigue leyendo

“Elemento de izquierdas, peligrosísimo y despreciable”

Miguel Hernández

TEREIXA CONSTENLA – Madrid – 07/07/2010

En el consejo de guerra puesto en marcha en Orihuela contra Miguel Hernández en septiembre de 1939 -desconocido hasta hace un mes y a cuyas actas ha tenido acceso EL PAÍS- hay un informe conciso, mecanografiado, que enumera todos los delitos que llevaron a condenar al poeta: “Elemento de izquierdas, afiliado al partido comunista, comisario de brigada, de la de El Campesino, ha hecho mucha propaganda roja en periódicos y folletos, fue a Rusia comisionado por el Gobierno rojo. Fue uno de los que arengó a las tropas rojas en el asalto al santuario de la Virgen de la Cabeza”.Se redactó en Orihuela el 4 de diciembre de 1939. Lo firma el entonces alcalde de la ciudad, en respuesta a la petición de informes “de conducta social y política” realizada por el juzgado que se encarga de la auditoría de guerra número 4.487.Contra el poeta también declara el delegado del servicio de información e investigación de Falange en Orihuela, que escribe el 7 de diciembre de 1939: “Es un elemento peligrosísimo y despreciable por todos los buenos españoles”. Sigue leyendo

La familia exige revisar la condena a Miguel Hernández con nuevas pruebas

Miguel Hernández, leyendo poemas a los soldados republicanos durante la guerra civil.

NATALIA JUNQUERA – Madrid – 07/07/2010

La familia de Miguel Hernández quiere que un tribunal democrático anule la sentencia por la que un consejo de guerra franquista condenó a muerte al poeta en 1940. Franco le conmutó la pena a 30 años para evitar que se convirtiera en otro Lorca, pero en 1942, como consecuencia de las duras condiciones de la prisión, Miguel Hernández “murió de franquismo”, como suele decir Marcos Ana, el hombre con el récord de estancia en las prisiones del régimen, 23 años, al que conoció en la cárcel de Conde de Toreno (Madrid). Los descendientes del poeta han acudido al Supremo para que anule aquella sentencia, o lo que es lo mismo, que diga que aquel 28 de marzo de 1942 murió un hombre “inocente”, en palabras de su nuera, Lucía Izquierdo. Sigue leyendo

Un escritor olvidado

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) es autor, entre otros libros, de Necrópolis. Premio La Otra Orilla. Barcelona, 2009

SANTIAGO GAMBOA 03/07/2010

Lo que me dispongo a contarles es algo inquietante, o al menos así me lo parece a mí, tal vez por las circunstancias. Ya ustedes verán. Es la historia de un escritor italiano llamado Carlo Cristiano Delforno, muerto en 1995 cuando tenía 52 años, y que hoy es uno de los muchos casos, muchísimos, de absoluto olvido literario, no exento de un cierto halo trágico. Sus libros están fuera de catálogo; su nombre no es recordado ni citado por nadie; no aparece en ninguna historia de la literatura italiana ni, por supuesto, europea o mediterránea. Apenas quedaron registrados algunos títulos suyos a los que se puede acceder por Internet, pero por lo demás es como si no hubiera existido. Sigue leyendo

Rafael Alberti: a la caza del poeta rojo

BENJAMÍN PRADO 02/07/2010

En vida, Rafael Alberti se definía como un poeta en la calle y como un marinero en tierra; tras su muerte, lo han convertido justo en lo contrario: en una empresa fantasmal y en un barco lleno de agujeros. Las dos cosas dan el mismo resultado: un naufragio. Porque entre los ataques externos y el fuego amigo, su biografía se ennegrece día a día y sus libros están cada vez más lejos de sus lectores y de la verdad, puesto que algunos resultan inencontrables y otros están manipulados no se sabe si por sus herederos, sus editores, sus estudiosos o, más bien, por la suma de todos ellos.

Parece mentira, pero el nombre del autor de libros capitales como Sobre los ángeles, Baladas y canciones del Paraná, Retornos de lo vivo lejano, A la pintura y tantos otros, cada vez se cita menos a la hora de hablar de literatura y, en cambio, cada vez aparece más en los periódicos como parte de un escándalo o como víctima de un insulto. La tarea de desprestigiarlo parece haberse convertido en el deporte nacional, y da lo mismo abrir una novela, una biografía, un libro de poemas o un ensayo de algunos de nuestros autores más notables, para demostrarlo. Dan ganas de salir a defenderlo a pesar de su familia, cuya última versión es un gran ejemplo de que, cuando uno tiene mala suerte, la ropa limpia se mancha en casa. Sigue leyendo