Archive for the ‘ Literatura ’ Category

El juego machista

Santiago Segura caracterizado como Torrente./ Al parecer todo un ejemplo de maneras a imitar

NICOLE THIBON

Periodista

Las palabras dicen la realidad, la conforman pero a veces la encierran. Esto es un juego. Primero, se exponen una serie de frases y, a continuación, nombres de autores. El lector ha de atribuir a cada uno la suya.
Ella tiene “cara de película porno”.
“Ha engordado” y “está admirablemente culonzuela, respingona”.
Es “una de las cuatro españolas que más me ponen”; “tampoco me importaría jugar un rato con la otra (me conformaría con lo que su apellido sugiere)”.
“Una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta”.
“Cada vez que la [sic] veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí”.
“A mis hijos tú no los vas a educar, y menos en cuestiones de pitología. Porque lo que tú piensas sobre el sexo me da asco. ¿Te enteras de una maldita vez? Asco. Me da, y nos da (a miles de españoles), un asco gigantesco”.
“Es la feminazi perfecta”.
Un “Batallón de Modistillas Ministeriales”.
“Aceptamos a la del bombo como animal de compañía”.
“Modistilla de la Igualdad”… “Guarra, puerca, zorra repugnante, que fabrica degenerados”.
“Unas focas desechos de tienta que pasan junto a nosotros vestidas con pantalón pirata, lorzas al aire y camiseta sudada”.
“Se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente
–¿acaso no se mata a los caballos?–, abatirla de un escopetazo”. Sigue leyendo

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Reflexiones de un filósofo loco de amor

Denis Diderot visto por Louis-Michel van Loo, en 1767.

Denis Diderot visto por Louis-Michel van Loo, en 1767.

BRAULIO GARCÍA JAÉN MADRID 23/10/2010

Sophie Volland era, con sus gafas, sus manitas secas y su pecho de gato, delgada como una varilla. Nada que ver con aquella posadera de cuyos pechos, la imaginación de Denis Diderot (1713-1784) escribió que daban para “revolcarse dos días”. A los 39 años, soltera, y por tanto todavía bajo el auspicio de una madre algo suspicaz, nada raro en el Siglo de las Luces, se convirtió, sin embargo, en la amante y confidente del autor de Jacques el fatalista. Diderot tenía entonces 41 años y de la conversación que mantuvieron por escrito durante casi 20 años, más de la mitad de las cartas se han perdido. Cartas a Sophie Volland son la otra mitad y se publican por primera vez en España, en la editorial Acantilado.

Volland (1725-1784) acabó pidiendo al coautor de la Enciclopedia que le devolviera todas las que ella había escrito. Para quemarlas. Y de las que Diderot envió a su hija, Madame Volland destruyó las primeras 134, escritas entre 1755 y 1759. Pero casi otras 200 se han conservado. “El ritmo de dos cartas semanales, expedidas cada jueves y cada domingo, se va espaciando cada vez más a medida que la pasión se vuelve más tibia”, explica Laurent Versini en el prólogo de Cartas a Sophie Volland, que Diderot escribió entre mayo de 1759 y septiembre de 1774. Sigue leyendo

El otro científico español con Nobel

José Echegaray, fotografiado en su casa de Madrid. - EFE

José Echegaray, fotografiado en su casa de Madrid. - EFE

JAVIER YANES MADRID 10/10/2010

Adivinanza: ¿qué científico español fue condecorado con un premio Nobel y no se llamaba Santiago Ramón y Cajal ni Severo Ochoa? Empleando como pista un lenguaje que le habría resultado cercano al personaje, la respuesta al acertijo no es un conjunto vacío. En él reside una figura poliédrica y escalena, desigual en sus lados, en sus logros y en los juicios que se han emitido sobre ellos. Pero por encima de todo, y en eso no hay discrepancias, olvidado por la mayoría.

José Echegaray (Madrid, 1832-1916) puede sonar hoy, todo lo más, a nombre de calle. Pero detrás se oculta el primer español ganador de un Nobel, el de Literatura, por sus dramas rimados; además fue matemático, ingeniero de caminos, diputado y ministro de Fomento y de Hacienda, cargo este desde el que convirtió al Banco de España en el emisor único de moneda.

En su trabajo de letras, el que fue distinguido por la Academia sueca en 1904, Echegaray fue todo un best seller. Sigue leyendo

Algo va muy mal

Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958) es una de las principales figuras de la actual poesía española

10/10/2010

La lectura del último ensayo de Tony Judt, Algo va mal (Taurus, 2010), deja una valiosísima sensación de familiaridad. El autor de algunos de los libros que más ayudan a comprender el pasado ideológico de la realidad (Postguerra o Sobre el olvidado siglo XX) habla de manera cordial de los asuntos que suelen centrar nuestras conversaciones en los últimos años, ya sea con los amigos o los adversarios. Resulta difícil asistir al espectáculo de la religión mercantilista, meditar el significado de las noticias y escribir sobre el mundo sin plantearse las cuestiones que aborda Judt en este libro.

Los que nos hemos formado en una voluntad humanista, pensando que la educación procura transmitir saberes y formar ciudadanos, sentimos verdadera incertidumbre ante la facilidad con la que se han impuesto las consignas de la rentabilidad comercial en los planes de estudio y en las decisiones de las autoridades académicas y de los estudiantes. Sigue leyendo

“La Historia es obra de la gente corriente”

Javier Cercas, ayer, en el despacho de su editor, Claudio López, tras conocer el premio.GUILLEM VALLE

LIDIA PENELO BARCELONA 09/10/2010

“Xavier, la ministra de Cultura quiere hablar contigo”, le dijo su esposa ayer por la mañana. Él estaba trabajando en su nuevo libro, dejó una frase a medias y pensó: “Qué cosa más rara, menudo lío, tendré que decir no a algo, yo no conozco de nada a la ministra”. Atendió la llamada y tras unos minutos colgó el teléfono bastante contento. Su último libro, Anatomía de un instante (Mondadori), ha merecido el Premio Nacional de Narrativa 2010. “Uno no escribe para ganar premios, sería ridículo, pero cuando los recibes es maravilloso y sobre todo uno por un libro tan raro como este”, argumentó el autor, que atendió a Público en el despacho de su editor,Claudio López.

Las preguntas elementales del tipo “¿Por qué las manzanas caen hacia abajo?” son las que mueven la imaginación de Javier Cercas. La pregunta que despertó Anatomía de un instante, libro difícil de clasificar ya que camina entre el ensayo y la crónica novelada sobre el 23-F, fue: ¿por qué esos tres se quedaron en su sitio? Sigue leyendo

Últimos escritos del poeta incesante

Miguel Hernández, con compañeros en 1937

FAMILIA M. HDEZ. | Miguel Hernández (agachado), poeta y soldado en 1937.

JUAN CRUZ – Madrid – 05/10/2010

Miguel Hernández, el poeta del pueblo. El poeta necesario, que decía su compañero de cárcel, Buero Vallejo. El poeta pastor.Era todo eso. Pero era, sobre todo, el poeta incesante; su vida, que la guerra truncó dramáticamente, estuvo signada por el amor, la amistad y los papeles. Ni un día sin línea.Quienes vean ahora en la Biblioteca Nacional la exposición que marca su centenario, y que se abrió ayer, entenderán que Miguel Hernández no era solo un poeta intuitivo, un ser humano pendiente de la inspiración: estudiaba, leía. Era como una esponja. José Carlos Rovira, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Alicante, ha preparado esta exposición, que organiza la Secretaría de Estado de Conmemoraciones Culturales (SECC) con la Biblioteca Nacional, como un homenaje y como una reivindicación. 

Hernández no era el pastor menesteroso, el poeta que venía a Madrid a buscar auxilio para sus versos. Estudió a Góngora, estuvo atento a la pintura de su tiempo; frecuentó a Benjamín Palencia, aprendió de Maruja Mallo. En 1934, cuando tenía 24 años y estaba en Madrid, llevaba en su carpeta, copiados, 60 poemas de Cántico, el libro que puso a Jorge Guillén en la vanguardia. Sigue leyendo

Escena final de Luis Buñuel

 

Luis Buñuel

JOHN SPRINGER COLLECTION / CORBIS | Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 1900-Ciudad de México, 1983).

 

ELISEO SUBIELA 09/10/2010

El doctor Roberto Maxwell se sentó en mi cama y me dijo: “¿Sabes que no eres el único cineasta que he atendido?”.

Sorprendido le pregunté quién era el otro.

-Luis Buñuel, me respondió.

Yo llevaba 4 días internado en el Hospital de la Fe, en el bellísimo San Miguel de Allende, Estado de Guanajuato, México.

Había concurrido al Festival Expresión en Corto, como jurado y homenajeado en una edición del festival dedicada a la Argentina, compartiendo bicentenario patrio junto a México. En el vuelo de ida una lesión en una pierna se complicó derivando en una tromboflebitis.

Cuando en el hotel en el que yo estaba alojado me revisó el Dr. Maxwell, me miró y me dijo:

-¿Sabes que te puedes morir de esto, verdad?

-No pienso morirme por ahora doctor. ¿Qué tengo que hacer?

-Junta tus cosas imprescindibles. Te voy a internar.

Lo miré y pensé: “…¿Y este cretino de dónde salió?”. Sigue leyendo