El talento nunca es secundario

Walter Brennan

Ace Cinema | Walter Brennan, en Río Bravo (1959), de Howard Hawks.

CARLOS BOYERO 23/10/2010

Una extensa nómina de intérpretes está en posesión de la capacidad de meterse en la piel y e la cabeza de sus personajes sin impostura ni afectación, otorgándoles vida y complejidad aunque siempre les toque estar en segundo plano

La defunción de esos actores y actrices etiquetados con el engañoso e injusto término de secundarios suele ocupar el espacio de una necrológica breve, a veces sin firma o redactada con tono aséptico, con la sensación de haber recurrido no a la agradecida memoria sino a la hemeroteca. Puede ocurrir que al llevar demasiado tiempo sin ver y oír en el cine rostros y voces que te resultan entrañablemente familiares, alguien te revele que ya se fueron de este mundo. Y tú, que les has admirado y querido, sin enterarte, porque su desaparición no tiene categoría de noticia trascendente.

Por ello, sorprende gratamente el despliegue informativo que ha ocupado la muerte de Manuel Alexandre. Sigue leyendo

Reflexiones de un filósofo loco de amor

Denis Diderot visto por Louis-Michel van Loo, en 1767.

Denis Diderot visto por Louis-Michel van Loo, en 1767.

BRAULIO GARCÍA JAÉN MADRID 23/10/2010

Sophie Volland era, con sus gafas, sus manitas secas y su pecho de gato, delgada como una varilla. Nada que ver con aquella posadera de cuyos pechos, la imaginación de Denis Diderot (1713-1784) escribió que daban para “revolcarse dos días”. A los 39 años, soltera, y por tanto todavía bajo el auspicio de una madre algo suspicaz, nada raro en el Siglo de las Luces, se convirtió, sin embargo, en la amante y confidente del autor de Jacques el fatalista. Diderot tenía entonces 41 años y de la conversación que mantuvieron por escrito durante casi 20 años, más de la mitad de las cartas se han perdido. Cartas a Sophie Volland son la otra mitad y se publican por primera vez en España, en la editorial Acantilado.

Volland (1725-1784) acabó pidiendo al coautor de la Enciclopedia que le devolviera todas las que ella había escrito. Para quemarlas. Y de las que Diderot envió a su hija, Madame Volland destruyó las primeras 134, escritas entre 1755 y 1759. Pero casi otras 200 se han conservado. “El ritmo de dos cartas semanales, expedidas cada jueves y cada domingo, se va espaciando cada vez más a medida que la pasión se vuelve más tibia”, explica Laurent Versini en el prólogo de Cartas a Sophie Volland, que Diderot escribió entre mayo de 1759 y septiembre de 1774. Sigue leyendo

El testamento político de Tony Judt

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Tony Judt /Foto de Steve Pyke para The Chronicle Review

JOSEP RAMONEDA 23/10/2010

El escritor apuesta en el que se puede considerar su testamento político por la socialdemocracia

La socialdemocracia no representa un futuro ideal, ni siquiera representa el pasado ideal. Pero entre las opciones disponibles hoy, es mejor que cualquier otra que tengamos a mano”. Estas palabras son de Tony Judt, en Algo va mal, escrito en la fase final de la esclerosis lateral amitriófica que le llevaría a la muerte el pasado agosto. Dos años de postración que Judt, con la ayuda de familiares y amigos, convirtió en un tiempo de creatividad. Este libro es, de algún modo, su testamento político. Lo demás queda para las memorias que dejó escritas.

En Algo va mal, Judt formula su apuesta por la socialdemocracia después de un interesante trabajo de síntesis de los malestares contemporáneos y sus raíces. En el punto de partida, la perplejidad ante una sociedad que ha hecho del dinero su único criterio moral: “Ha convertido en virtud la búsqueda del interés material”. Hasta el extremo de que es lo único que queda como sentido de voluntad colectiva. Y así asistimos a crecimientos salvajes de la desigualdad interior en nuestros países, a la humillación sistemática de los más débiles, a los abusos de poderes no democráticos -empezando por el poder económico- frente a los cuales el Estado es impotente, sin que ello cause el menor revuelo o indignación. La reducción de la experiencia humana a la vida económica se ha convertido en algo natural. Una naturalidad que surge del mundo construido en los años ochenta sin alternativa, fundado “en la admiración acrítica por los mercados sin restricciones, el desprecio del sector público y la ilusión falsa del crecimiento infinito”. Sigue leyendo

Entender al primer Velázquez

'La educación de la Virgen' de Velázquez

La educación de la Virgen permaneció en un almacén de Yale durante décadas.-

BENITO NAVARRETE PRIETO 18/10/2010 

Asesor científico del Centro de Investigación Diego Velázquez de Sevilla y profesor titular de la Universidad de Alcalá de Henares.

Razones de índole personal me habían imposibilitado ver La educación de la Virgen directamente hasta ahora, aunque me atraía profundamente desde que vi el cuadro en una fotografía en 2005. Un reciente viaje -y la amabilidad de Laurence Kanter, con el que he podido estudiar la pintura- ha apartado cualquier duda que pudiera haber en mi cabeza.

Para dar un juicio definitivo el análisis directo es fundamental. Se trata de un cuadro monumental desde la distancia, que no deja indiferente. Necesita su tiempo para ser estudiado en su conjunto y en los detalles y muestra con notoriedad las heridas del tiempo. Cualquier análisis de la pintura ha de tener en cuenta que ha sufrido y que conserva huellas de un pasado de cambios y traslados. Pero lo más importante es que se puede salvar si se hace con conocimiento y experiencia. Ahí está el ejemplo de la restauración que hizo el Prado de La imposición de la casulla de San Ildefonso, que en algunas partes estaba incluso peor que el de Yale.

Es evidente que La educación de la Virgen fue arrancada violentamente de su enclave original, cualquiera que fuese, y que ha sufrido alteraciones de su formato. Incluso se percibe que ha estado doblada y que ha perdido materia pictórica en amplias zonas, sobre todo en las inferiores, que afectan especialmente al perro y al gato. Sigue leyendo

“Nuestros nietos pagarán la factura de nuestra orgía consumista”

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman es autor de ensayos de éxito como Miedo líquido'.ROBERTO TUÑÓN

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman es autor de ensayos de éxito como Miedo líquido'.ROBERTO TUÑÓN

JAVIER G. CASO OVIEDO 21/10/2010Modernidad líquida. Esa es la exitosa metáfora utilizada por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman (Pozman, 1925) para describir una época marcada por la desintegración de los lazos sociales que vertebraron las sociedades occidentales durante la segunda mitad del siglo XX. Bauman, que comparte junto a su homólogo francés Alain Touraine el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010, ha explicado en libros como Vida líquida (Paidós) y Miedo líquido (Paidós) cómo la globalización económica y la extensión del libre mercado ha afectado tanto a las relaciones laborales como a las sentimentales. La precariedad y la incertidumbre lo envuelven todo. Una situación de crisis social previa a la crisis financiera que estalló hace ahora tres años.

¿Tiene futuro el tradicional modelo de bienestar europeo en el actual mundo globalizado?

No me gusta hablar de Estado del bienestar. Es un término confuso que tiene que ver solamente con la redistribución de la riqueza. Yo lo llamaría un Estado social que tiene dos privilegios: el deber de garantizar que todos los ciudadanos tienen la posibilidad de protegerse ante la desgracia. Y que la calidad de la sociedad no se mide por una fuerza media, sino por una debilidad media, es decir, la media de los débiles. Esta idea surgió a partir de los gloriosos años treinta del pasado siglo y está implantada en el concepto de Estado-nación. Pero ahora estamos en la era de la globalización. Y se duda de que el Estado social sea sostenible, al menos en una nación independiente. La única forma de preservar lo social es trasladarlo a la escala global. Sigue leyendo

La libido del puente y la pasarela

Salginatobel Bridge

El puente de Salginatobel en Suiza de Rober Maillart en 1930

VICENTE VERDÚ 21/10/2010

“El puente no solo conecta orillas que ya están allí. Las orillas emergen como orillas solo cuando el puente cruza la corriente”. Esta sentencia de Heidegger podría ser el emblema de todo el libro de Javier Manterola sobre la estética de la ingeniería en presas o puentes que están cambiando la vida del mundo, y su vista también.

Javier Manterola, el ingeniero español que más puentes significativos ha diseñado en las últimas décadas, ha publicado La obra de ingeniería como obra de arte (Laetoli / F. Arquitectura y Sociedad) y con él se abren los ojos al automovilista o al viajero del AVE para degustar las gigantescas construcciones civiles de los últimos tiempos. ¿Un atentado contra la naturaleza?

Lo más atractivo de este libro ilustrado viene a ser la comprobación del excitante efecto que una buena construcción humana inculca en su entorno. Puentes o presas abovedadas como impensadas esculturas encajadas amorosamente en el lugar idóneo. Ondulaciones y curvaturas de hormigón y acero en las que se percibe tanto la libido del lápiz como la habilidad del cerebro y a una escala que deja pequeño al land art y hasta lo descalifica. Sigue leyendo