Posts Tagged ‘ II Guerra Mundial ’

El testamento político de Tony Judt

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Tony Judt /Foto de Steve Pyke para The Chronicle Review

JOSEP RAMONEDA 23/10/2010

El escritor apuesta en el que se puede considerar su testamento político por la socialdemocracia

La socialdemocracia no representa un futuro ideal, ni siquiera representa el pasado ideal. Pero entre las opciones disponibles hoy, es mejor que cualquier otra que tengamos a mano”. Estas palabras son de Tony Judt, en Algo va mal, escrito en la fase final de la esclerosis lateral amitriófica que le llevaría a la muerte el pasado agosto. Dos años de postración que Judt, con la ayuda de familiares y amigos, convirtió en un tiempo de creatividad. Este libro es, de algún modo, su testamento político. Lo demás queda para las memorias que dejó escritas.

En Algo va mal, Judt formula su apuesta por la socialdemocracia después de un interesante trabajo de síntesis de los malestares contemporáneos y sus raíces. En el punto de partida, la perplejidad ante una sociedad que ha hecho del dinero su único criterio moral: “Ha convertido en virtud la búsqueda del interés material”. Hasta el extremo de que es lo único que queda como sentido de voluntad colectiva. Y así asistimos a crecimientos salvajes de la desigualdad interior en nuestros países, a la humillación sistemática de los más débiles, a los abusos de poderes no democráticos -empezando por el poder económico- frente a los cuales el Estado es impotente, sin que ello cause el menor revuelo o indignación. La reducción de la experiencia humana a la vida económica se ha convertido en algo natural. Una naturalidad que surge del mundo construido en los años ochenta sin alternativa, fundado “en la admiración acrítica por los mercados sin restricciones, el desprecio del sector público y la ilusión falsa del crecimiento infinito”. Sigue leyendo

La hora terrible de los vencidos

Expulsados de la región de los Sudetes

GALAXIA GUTENBERG | Expulsados de la región de los Sudetes como consecuencia de la represión aliada tras la derrota alemana.

JACINTO ANTÓN – Barcelona – 02/10/2010

Vae Victis! ¡Ay de los vencidos! A ningún pueblo como al alemán al acabar en 1945 la II Guerra Mundial se le puede aplicar tan precisamente la frase de Breno, el caudillo galo que justificó con el peso de su espada la falta de contemplaciones con los romanos derrotados. La vida se convirtió en un infierno para muchísimos alemanes, cuando buena parte del mundo se felicitaba por el fin de la contienda más atroz jamás librada. La historia de los terribles padecimientos de los grandes perdedores de la guerra ha pasado en buena parte inadvertida no solo porque el castigo y la venganza de los enemigos parecían consecuencia lógica, y hasta justa, de los pecados del III Reich, sino porque los propios alemanes afrontaron a menudo esos sufrimientos con sentimiento de culpa. De todos esos sufrimientos escribe el historiador británico Giles MacDonogh (Londres, 1955) en su impresionante ensayo Después del Reich, crimen y castigo en la posguerra alemana (Galaxia Gutenberg).

Los aliados llegaron acompañados por el odio y las poblaciones sometidas por los nazis se cobraron las cuentas en horrenda moneda de sangre. Los vencidos fueron internados en campos de concentración -a menudo en los propios lager nazis- en condiciones atroces, deportados, sometidos a marchas de la muerte y sevicias sin cuento, a torturas dignas de los peores especialistas de la Gestapo; fueron masacrados, violados, humillados hasta límites inverosímiles. Sigue leyendo

¿Hubo jazz en la Guerra Civil?

Diario ABC de Madrid (27 de Agosto de 1936)

DIEGO A. MANRIQUE 06/09/2010

Seguramente, ya conocen las novelas de espionaje del neoyorquino Alan Furst. Este verano se tradujo la primera de la serie, Soldados de la noche, que deja mal cuerpo entre los lectores españoles por sus enormes patinazos históricos. Una parte transcurre durante los primeros meses de nuestra Guerra Civil y Furst parece creer que Burgos se mantuvo leal a la República o que el POUM era anarquista.

Furst destaca un detalle de la vida cotidiana en el Madrid sitiado que también chirría. Aparentemente, se emitía un programa de jazz hot, dedicado a “los bravos luchadores”. En el texto original, el locutor usaba un español macarrónico que multiplicaba las dudas. Aparte, presentaba un disco todavía no grabado en 1936 (In a sentimental mood, de Django Reinhardt) o un blues de Bessie Smith, vocalista entonces poco conocida fuera de la minoría afroamericana en Estados Unidos. Sigue leyendo

Hipocresía nuclear

LUIS MATÍAS LÓPEZ

Periodista

Bush tuvo sus guerras: Afganistán e Irak. A Obama aún le falta la suya, ya que sólo es albacea de esas dos herencias envenenadas. ¿Los focos más probables? Corea del Norte e Irán.
Se entiende que en Washington, Seúl o Tokio corra un escalofrío ante el hecho de que el tirano Kim Jong II tiene bombas atómicas y misiles capaces de lanzarlas. Y se comprende la inquietud por la posibilidad de que el régimen iraní, que avala la lapidación de adúlteras, machaca a la oposición y querría borrar a Israel del mapa, disponga de su propio arsenal nuclear.
Está claro: cuantos más socios tenga el club nuclear y menos controlables sean, más inseguro será el planeta. Sin embargo, la actitud de EEUU y sus aliados, incluso de Rusia y China, refleja una descomunal hipocresía, una falacia que se vende como axioma: que hay potencias atómicas malas y buenas, y que estas últimas son las que, como vencedoras en la II Guerra Mundial, se autoconcedieron derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sigue leyendo