Posts Tagged ‘ Le Corbusier ’

Cien años en la colina de los chopos

Miguel de Unamuno
Miguel de Unamuno
Ortega y Gasset
Ortega y Gasset
Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS – Madrid – 03/10/2010

A los jóvenes que vivían en la Residencia de Estudiantes les llegaba el aviso de la hora de comer con el sonido de un gong. La imagen de Casimira (la jefa de la cocina) golpeando el exótico instrumento la recoge el documental Hablaremos de esto dentro de cien años, que con guión de Juan Pérez de Ayala, música de Juan Manuel Artero y dirección de Rafael Zarza conmemora el centenario de uno de los símbolos pedagógicos más singulares y legendarios de la historia de España. Uno de los jóvenes residentes, el músico Jesús Bal y Gay, escribió entonces: “Eso de que nos convocara a comer no con la algarabía festiva de una campana ni con la incisiva impertinencia de un timbre, sino con un gong, sonoridad grave velada, pero que se oía de lejos y daba profundidad al jardín y temblor al aire, era un rasgo revelador de la ética y la estética que animaban la casa”.

La estética como una forma de ética, la alegría, el amor y la libertad como una responsabilidad, la rebeldía como una disciplina… Por la Residencia de Estudiantes pasaron poetas, pintores y el circo más pequeño del mundo, presentado por Alexander Calder en 1933.

El 1 de octubre de 1910 se abrió la primera Residencia de Estudiantes que, tres años después, se instalaba definitivamente (y ahí sigue) en unos terrenos que pertenecían al Ministerio de Instrucción Pública. Sigue leyendo

Dalí y Lorca en el corazón de las vanguardias

"Putrefacto" es calificativo crítico y despectivo contra los tradicionalistas y académicos.

PEIO H. RIAÑO MADRID 23/09/2010

“¿Qué haces? ¿Trabajas? No dejes de escribirme, tú, el único hombre interesante que he conocido. […] Recuerdos a los tuyos y tú un gran abrazo de tu Dalí”. En 1925 Dalí todavía trataba con cuidado sus formas cuando escribía a Lorca. Se habían conocido a principios de 1923 en la Residencia de Estudiantes y compartían experiencias artísticas por carta.

“Tu poesía cae de lleno dentro de la tradicional, en ella advierto la sustancia poética más gorda que ha existido [] Tu poesía está ligada de pies y brazos a la poesía vieja. Tú quizá creerás atrevidas ciertas imágenes, o encontrarás una dosis crecida de irracionalidad en tus cosas, pero yo puedo decirte que tu poesía se mueve dentro de la ilustración de los lugares comunes”, escribe cruel el pintor al poeta en 1928.

Apenas han pasado cinco años y todo se ha venido abajo. La amistad, la complicidad y el intercambio de ideas ha tocado fondo. La amistad entre Salvador Dalí y Federico García Lorca es tan irreconciliable como sus propuestas artísticas. Sigue leyendo

Confort

La casa Sonneveld, considerada ejemplo del funcionalismo holandés, en su estado original.

ESTRELLA DE DIEGO 31/07/2010

Hay que ver la manía que tienen los grandes arquitectos de hacer sillas durísimas y sofás sin respaldo. Ya sé que el confort de toda la vida, los muebles mullidos y las sillas blanditas, no es fotogénico: lo que busca el “proyecto moderno” es crear espacios y enseres que den bien en las revistas especializadas. Se trata de mostrar habitaciones limpias, sin trastos, porque los trastos son una vulgaridad. La cosa es que cada vez que me toca estancia en espacio amueblado con artefactos “de alto diseño” acabo con un dolor de espalda inaudito. La culpa es mía, seguro, que tengo tendencia a la lumbalgia. Además siento una animadversión reconocida hacia el “proyecto moderno” que me parece tan autoritario y machista como la peor propuesta victoriana. Sí, me cae superantipático el “proyecto moderno” y sus protagonistas. Incluso Alvar Aalto —que firmó alguna que otra silla cómoda, diseñada por sumujer Aino, fijo—o Le Corbusier —cuya mítica chaise longue es de Charlotte Perriand—me parecen un poquito manipuladores con las mujeres —y las espaldas— a su alrededor.

El caso es que invitada por unos amigos, propietarios de una mansión de líneas hiperlimpias, tras buscar infructuosamente un respaldo,me vi obligada a pedir un Ibuprofeno para calmar el terrible dolor entre la L1 y L2. Cuando el marido, excelente anfitrión, se preocupó por mi salud, le confesé con pudor mi nostalgia hacia una superficie cómoda en medio de su casa deslumbrante y entonces, a media voz, me pidió que le siguiera hasta una habitación trasera, donde un sofá corriente restableció el equilibrio de mi columna como la mejor sesión de Pilates o Alexander. “Aquí no entran las visitas”, dijo con sonrisa maliciosa. Sigue leyendo