Posts Tagged ‘ siglo XVII ’

Entender al primer Velázquez

'La educación de la Virgen' de Velázquez

La educación de la Virgen permaneció en un almacén de Yale durante décadas.-

BENITO NAVARRETE PRIETO 18/10/2010 

Asesor científico del Centro de Investigación Diego Velázquez de Sevilla y profesor titular de la Universidad de Alcalá de Henares.

Razones de índole personal me habían imposibilitado ver La educación de la Virgen directamente hasta ahora, aunque me atraía profundamente desde que vi el cuadro en una fotografía en 2005. Un reciente viaje -y la amabilidad de Laurence Kanter, con el que he podido estudiar la pintura- ha apartado cualquier duda que pudiera haber en mi cabeza.

Para dar un juicio definitivo el análisis directo es fundamental. Se trata de un cuadro monumental desde la distancia, que no deja indiferente. Necesita su tiempo para ser estudiado en su conjunto y en los detalles y muestra con notoriedad las heridas del tiempo. Cualquier análisis de la pintura ha de tener en cuenta que ha sufrido y que conserva huellas de un pasado de cambios y traslados. Pero lo más importante es que se puede salvar si se hace con conocimiento y experiencia. Ahí está el ejemplo de la restauración que hizo el Prado de La imposición de la casulla de San Ildefonso, que en algunas partes estaba incluso peor que el de Yale.

Es evidente que La educación de la Virgen fue arrancada violentamente de su enclave original, cualquiera que fuese, y que ha sufrido alteraciones de su formato. Incluso se percibe que ha estado doblada y que ha perdido materia pictórica en amplias zonas, sobre todo en las inferiores, que afectan especialmente al perro y al gato. Sigue leyendo

Cuando el arte se hizo burgués

Retrato. 'El geógrafo'. Jan Vermeer, 1669. El científico con sus instrumentos a la búsqueda de la verdad. Los mapas fueron muy importantes para los holandeses por el comercio marítimo.

IÑAKI ESTEBAN 7/10/2010

i.esteban@diario-elcorreo.com

En dos cuadros expuestos desde ayer en el Guggenheim Bilbao se puede resumir el ambiente revolucionario que, en el siglo XVII, posibilitó la edad de oro de la pintura holandesa y flamenca. En uno de ellos aparece una iglesia protestante sin cuadros ni esculturas, sin imágenes dramáticas, reflejo de una espiritualidad centrada en la conciencia más que en los gestos y ritos. En el otro, la Bolsa de Amsterdam, a cuya salida esperaban los pintores el encargo de los comerciantes, generosos si los negocios les habían ido bien.

Como los templos ya no necesitaban pinturas y la aristocracia estaba de capa caída, los artistas se vieron en manos de los primeros capitalistas, burgueses con buenas casas y deseos de decorarlas a su gusto. Entre todos ellos, civiles sin uniformes y dependientes de su trabajo, dieron forma a una nueva época, la modernidad.

En una de las mejores exposiciones de sus trece años de vida, el Guggenheim muestra los logros de esos pintores convertidos en ‘autónomos’, en profesionales libres que protagonizaron una era gloriosa para el arte a través de paisajes y retratos, de bodegones, de estampas de contenido histórico y bíblico. Las 130 obras proceden del museo Städel de Fráncfort, gracias a una oportunidad única: las obras para la ampliación de la pinacoteca alemana. «Si no hubiera sido por ellas, muchos cuadros de los que se ven aquí no habrían salido de sus salas», confesó el director del centro artístico, Max Hollein. Sigue leyendo

El gran entuerto de la expulsión de los moriscos

Expulsión de moriscos

FRANCISCO MÁRQUEZ VILLANUEVA 13/09/2010

Catedrático emérito de Literatura de la Universidad de Harvard.

Los españoles hemos estado desorientados durante siglos acerca de la expulsión de los moriscos en 1609, presentada como necesaria medida de protección, tanto política como religiosa, contra una minoría desleal y apóstata. Don Antonio Cánovas del Castillo la consideraba tan necesaria que, según decía, de no realizarse a comienzos del siglo XVII habría sido preciso hacerla en el siglo XIX, dando a entender que la habría hecho él.

Hoy sabemos que semejante concepto procede de una campaña lanzada desde el poder para contrarrestar el estupor suscitado en toda la Monarquía por el hecho sin precedente del desarraigo de todo un pueblo bautizado por un país católico.

La idea del gran exilio, lanzada desde muy atrás, venía siendo rechazada como moralmente condenable, además de ruinosa, y Felipe II se negó siempre a su ejecución. El duque de Lerma, don Francisco Gómez de Sandoval, valido todopoderoso de Felipe III, fracasó en su intento de recabar el apoyo de la Inquisición, así como el del pontífice Pablo V, a quien se mantuvo ignorante del decreto hasta el último instante. Sigue leyendo