Posts Tagged ‘ JESÚS MIGUEL MARCOS ’

El confesor de las estrellas

Robert Hilburn con John Lennon en un estudio de grabación de Nueva York en 1980. BOB GRUEN

Robert Hilburn con John Lennon en un estudio de grabación de Nueva York en 1980. BOB GRUEN

JESÚS MIGUEL MARCOS Madrid 25/10/2010

Corría el mes de marzo de 1981 cuando Bono se sentó a la mesa de un típico restaurante americano en Burbank. Frente a él, el periodista de Los Angeles Times Robert Hilburn encendió una vieja grabadora. Su intención era hacerle una entrevista al líder de U2, pero para su sorpresa el que acabó siendo entrevistado fue él. Cuando el joven cantante irlandés se enteró de que Hilburn había compartido noches de juerga con Phil Spector, que John Lennon le llamaba para ir a cenar cada vez que visitaba Los Ángeles o que fue de los pocos periodistas en tener trato directo con Elvis Presley, le ametralló a preguntas sobre sus ídolos. “Bob Hilburn es demasiado modesto para hablar mucho de sí mismo. Como yo no sufro de ese problema, he llegado a conocerlo íntimamente, obligándolo a contestar algunas de mis preguntas a cambio de mis respuestas a las suyas”, escribe el propio Bono en el prólogo de Desayuno con John Lennon (Turner), el libro donde Hilburn descubre anécdotas íntimas de las estrellas del rock.

Que estos mitos de la canción se abrieran de forma confiada a un periodista responde a la cuidadosa estrategia de Hilburn, cuya actitud ante ellos estaba a medio camino entre el profesional y el fan. “Mi prioridad era que confiaran en mí. Algunos periodistas ponen demasiado de ellos mismos en la noticia, mientras que otros intentan mostrar al artista con la imagen que se tiene de él. Mi objetivo fue siempre presentar al artista tal y como era de la manera más precisa posible. De esta forma, se sentían cómodos y seguros hablando conmigo”, explica a Público Robert Hilburn. Sigue leyendo

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La americana que se enamoró del piano de Lorca

JESÚS MIGUEL MARCOS Madrid 30/09/2010

La escena tiene lugar en la casa de una escritora afroamericana en Harlem, en el verano de 1929. Un joven negro se sienta al piano, acaricia casi al azar un puñado de notas y comienza a entonar un espiritual que hace enmudecer a los invitados. “Qué maravilla de canto, sólo comparable al cante jondo”, escribe unos días después Federico García Lorca en una carta a su familia. Deslumbrado por aquella hermosa tonada de honda raigambre religiosa, con el pulso todavía acelerado, el poeta español toma aire y se sienta al piano.

Lorca había aprendido música desde niño con su madre, más tarde fue alumno de Manuel de Falla y en los años veinte compuso sus primeras suites. Era un apasionado del flamenco, pero su entusiasmo rozaba el clímax con las canciones populares, especialmente las que llevaban transmitiéndose de generación en generación durante siglos. Aquella noche en Harlem, el joven Lorca interpretó algunas, como Las morillas de Jaén, una composición del siglo XVI perteneciente al Cancionero Musical de Palacio. “No quiero deciros lo que les gustaron mis canciones. Me las hicieron repetir cuatro o cinco veces”, escribía Lorca.

La escena se traslada ahora a la biblioteca de Toledo, más de 75 años después. La reputada cantautora estadounidense Josephine Foster toma entre sus manos un disco en cuya portada figura el nombre de un poeta que leyó en el instituto de Colorado cuando era adolescente. En un primer momento piensa que se trata de poemas musicados de Federico García Lorca, pero tras detenerse en la portada se percata de que son canciones populares armonizadas y tocadas por el poeta e interpretadas por La Argentinita, una famosa cantante de los años veinte. Sigue leyendo